BAJO LA SOMBRA DE LA LUNA
Podremos ver cientos de fotos, así como multitud de videos y reportajes tanto en
televisión como en las redes sociales, pero la imagen en directo de la que
hemos sido fieles testigos esta tarde durante unos tan efímeros como
maravillosos 58 segundos, todas y cada una de las quince almas (+1) que nos reunimos hoy en la terraza donde se
ubica nuestro Observatorio Manises,
será algo que difícilmente ninguno de nosotros podremos olvidar jamás.
Pero siempre fuimos conscientes de que todavía nos faltaba “una muesca” observacional más, un
evento que veníamos esperando desde mucho antes de la fundación del
observatorio, ya que como es de suponer, en aquellos lejanos días del siglo
pasado, ya éramos conocedores de que el ansiado eclipse de 2026 seria algo especial,
sobre todo porque iba a “pasar por aquí”, por “la terreta” y en
consecuencia ¡¡ por nuestro observatorio !!.
Muchas han sido las ocasiones en las que surgió el tema y nos
planteábamos cual sería la mejor opción en caso de una mala predicción
meteorológica cuando llegase el día, buscando opciones a la hora de tener la
necesidad de desplazarnos si no queríamos perdernos un evento tan especial como único,
pero hace tan solo unos meses decidimos finalmente arriesgar y pensamos que el
mejor lugar era este, nuestro habitual lugar de observación, cuyo emplazamiento
se merecía con creces poder ser testigo directo de lo que con permiso de las
nubes, en breve iba a acontecer, algo que para nuestro gozo y por fortuna hemos
podido contemplar en todo su esplendor, y para aumentar la apuesta, decidimos
que fuese en buena compañía.
Llegado el día y ante lo fugaz del evento, la larga
experiencia observacional acumulada durante todos estos años nos ha enseñado
muchas cosas, como por ejemplo que en ocasiones tan especiales y
extraordinarias como ha sido esta, es mejor obviar las usuales técnicas de
observación y registro tantas veces utilizadas, con la sencilla finalidad de
poder “disfrutar a lo grande” de un momento tan único como irrepetible (al menos desde aquí en lo que nos resta de
vida…), con la compañía adecuada, una buena cerveza fresquita en la mano y con
la mejor óptica creada hasta el momento, nuestros ojos, eso sí, con la
imprescindible protección de unas gafas
homologadas que nos filtrase adecuadamente la luz y protegiese nuestras retinas en el
transcurso del evento, todo ello con el
simple propósito de descartar la más mínima distracción cuando se aproximase el
momento culmen del espectáculo que previsiblemente todo indicaba que íbamos a
poder presenciar.
Dispusimos pues con tal de amenizar la tarde al personal que
había confirmado su asistencia en esta calurosa tarde de agosto (35º a la sombra), la visita previa al
interior del observatorio con la imagen del Sol a pié de ocular y además, unos
prismáticos de gran formato (todo ello
con filtros de protección en objetivos) y sobre todo, mucha bebida fresca
para soportar a Lorenzo que apretaba de lo lindo. (no queríais sol y ausencia de nubes, pues ahí lo tenéis…)
La sombra lunar mordía el disco solar a eso de las 19:35,
empezaba la fiesta y nos arremolinábamos en grupo comentando lo que ya veíamos
cerca no sin cierto temor de que alguna que otra nube hiciese una repentina
aparición y nos truncase la tarde, pero transcurrían los minutos y poco a poco
el disco lunar seguía devorando sin piedad las manchas solares que a día de
hoy se apreciaban en la superficie solar, avanzando a buen ritmo hasta que a
eso de las 20:10 ya vislumbramos una notoria falta de luz ambiental que nos
hizo pensar que todo iba bien, pero tan solo 9 minutos más tarde, la certeza de
que nada iba a truncar nuestras expectativas se asentó con fuerza en nuestro
ánimo y los comentarios diversos y nerviosos se hicieron patentes en todos y
cada uno de nosotros. La luz ambiente seguía bajando cada vez más y el aspecto
general resultaba extraño, casi lúgubre, con sombras de aspecto espectral a nuestro
alrededor, y un color crepuscular diferente nunca antes visto que se
apoderaba poco a poco de nuestro entorno. El momento del siglo estaba cerca.
Poco después, a las 20:32, alguien grita desde la parte
superior de la terraza al resto de personal que se agrupaba a pié de terrado ¡¡ ya está aquí !! ¡¡ ya está aquí !! - 10 segundos; vemos con emoción y sorpresa las perlas de
Baily, dos o tres segundos más y el esperado anillo de diamante se muestra
esplendoroso y sin ser totalmente conscientes, todos empezamos casi al unísono
a levantar la voz…, ¡¡ preparados para
poder quitarse las gafas durante 55 segundos
!!…y Voilá… la imagen más hermosa, casi indescriptible por su
aspecto casi irreal de la corona solar, se presento poderosa ante nuestras
atónitas retinas, erizándonos al mismo tiempo la piel y arrancándonos gritos de
júbilo y sorpresa ante lo que podíamos vislumbrar en plenitud a ojo desnudo. Aplausos múltiples y gritos de
emoción y alegría se escaparon de nuestras gargantas a la par que nuestras
atónitas miradas, observaban con avidez una imagen única, algo mágico que afortunadamente hemos podido
vivir en su máximo esplendor durante casi un minuto, y que además hemos podido
compartir en compañía de nuestras familias y amigos, una visión que
difícilmente como ya comentamos al inicio, nunca podremos olvidar.
Agradecer desde aquí y de todo corazón, la inestimable presencia
de los familiares y amigos que nos han acompañado en tan señalada tarde (un par de ellos venidos desde Irlanda) y que
han estado presentes, (Consuelo y Ana; Lourdes y Juanvi; Laura y
Michael; Andrea y Carlos; Javier; Kike; Minerva y Hugo; Lisa y Colm; y
también por qué no decirlo, el “gato Isidoro” (que tampoco se lo quiso perder como habreis visto en la primera foto. J) por haber compartido con nosotros un
momento tan único y especial como el vivido en esta hermosa tarde de Agosto, un
eclipse total del Sol que ha sido el primero de la denominada “trilogía
española” ,la cual deseamos y esperamos
poder igualmente contemplar en años venideros ( 2027 eclipse de Sol total y 2028 eclipse de Sol anular).
Ojalá que el año próximo, podamos revivir de nuevo la emoción y el asombro de un momento tan especial y extraordinario como el vivido hace tan solo unas horas.
Luis y Salvador



