viernes, 17 de mayo de 2024

Historia de una avería

Pues como todo en la vida, tenía que llegar.  Después de habernos servido fielmente durante más de  20 años sin rechistar ni un poquito, al final un buen día (o mejor deberíamos decir, un mal día) de enero de 2023 y al poner el telescopio en marcha… ZAS, el amperímetro parpadeaba levemente y después nada, se apagaba, por lo que empezamos a analizar el porqué en busca de alguna solución simple a fin de encontrar la razón por la que no llegaba corriente a la placa de control. Será el fusible, será la pila, serán los conectores, los cables…, tester en mano por aquí y por allá para ver si se trataba de algo sencillo de solucionar pero nada, todo parecía estar en orden desde la placa de control hacia fuera, cuestión que nos hizo sospechar que íbamos a precisar “si o si” de nuestro técnico electrónico de cabecera, el cual entre otras muchas cosas es especialista en telescopios. Esa misma noche le enviamos un email con los detalles de lo sucedido y la posible avería, a fin de que pudiese evaluarla y ver si el asunto tenía solución. El técnico (Toni Jové por más señas, que más que un profesional es  “ un crack” de  la electrónica de telescopios entre otras muchas disciplinas, y que ya en alguna ocasión nos había reparado una placa de control del Meade 8” ), pensó que podría tratarse de los mismos y nefastos condensadores de tantalio que tras unos años desde su fabricación, suelen dar este tipo de problemas.

Entre estas y aquellas, el PC del observatorio también pasó a mejor vida, pero pensamos que a esto ya le buscaríamos solución más adelante, lo primero era lo primero. Así pues y tras las primeras impresiones, le enviamos la placa por mensajería la cual y  tras el cambio de los citados condensadores de tantalio quedó como nueva, por lo que todo volvía a funcionar de maravilla, pero pasados unos meses se nos vino encima otra avería “gooorda” que ni por asomo esperábamos.


El motor del movimiento  δ  hacía un ruido  de “clac-clac-clac” muy raro y preocupante y no se movía correctamente al desplazarse, por lo que no cabía otra que someter el problema de nuevo a  consulta.  Otra vez precisábamos de la sabiduría de Toni a fin de solucionar este nuevo contratiempo. Correos y más correos con fotos y vídeos de la avería consultando dudas, descartando en la distancia todas las cuestiones que Toni nos hacía llegar a vuelta de correo y whatsapp´s  que nos llevaron a pensar a finales de noviembre que la avería estaba en el motor o en los engranajes reductores, por lo que procedimos a desmontar el motor de la DEC y remitírselo vía Seur a Toni para que lo revisara concienzudamente en su taller. 

Tras una primera revisión, ajuste y engrase, vuelta del motor a Valencia y de nuevo montaje en su lugar.  Probamos de nuevo y la cosa había cambiado muy poco, por lo que pensamos que tal vez el fallo pudiera deberse a un mal funcionamiento del handbox, por lo que decidimos cambiarlo por el del 8” que es igualito. Tras el cambio encendemos el sistema y pafff, horror…handbox con un fuerte olor a quemado. Apagamos todo y tras nueva consulta urgente de lo sucedido, se decide enviarle todo el conjunto a Toni, los dos handbox, el motor, la fuente de alimentación y la placa, para que vea que ha podido pasar y de que soluciones disponemos.






Una vez las piezas en taller, se llega a la conclusión de que la avería del handbox ha sido casual, han estallado los tantalios y lo peor, han quemado parte de la pista conductora del teclado, por lo que habrá que estudiar soluciones específicas para el handbox quemado y por otra parte seguir estudiando el problema principal del mal funcionamiento del motor.

A partir de aquí,  muchísimos whatsapps intercambiando propuestas de soluciones varias. Por una parte la confección de una nueva carcasa para el teclado mediante impresión 3D , botonera y conectores internos, a fin de poder solucionar el problema electrónico del teclado. Primer problema resuelto.


La solución al segundo problema fue más compleja. Pasadas ya las fiestas navideñas, a mediados de enero del nuevo año y ya estudiados los pros y los contras de las soluciones posibles, decidimos finalmente, desmontar “toda la electrónica” y los dos motores para su análisis completo en el laboratorio de Toni. Pruebas y más pruebas de nuestro técnico y cuando todo le parecía funcionar sobre la mesa (la suya), paquete de material de vuelta a Valencia para su nuevo encaje en el telescopio. Lo montamos todo cuidadosamente de nuevo, encendemos el telescopio y a priori y tras la inicial señal de normalidad del amperímetro, parece que va a funcionar, pero nuestro gozo en un pozo; aunque nos parecía increíble, la pantalla del handbox se quedaba estancada mostrando únicamente la secuencia de inicio “Meade”, y de ahí no pasaba, la avería parecía continuar aunque con nuevas características, algo más fallaba en la electrónica del sistema que habría que encontrar. 
Handbox

Por lo tanto, nueva consulta y decenas de whatsapps con sus  preguntas y   respuestas tratando de localizar el error, pero nada, finalmente decidimos volver a desmontarlo todo y enviar de nuevo toda la electrónica, los dos motores, la fuente de  alimentación, el handbox…, vamos, todo el telescopio pero "sin   el telescopio” en busca de la nueva avería y sus   posibles  soluciones.

Días más tarde, las noticias que recibimos son nefastas, algo “irresoluble” falla en la placa madre y esto no tiene solución posible, por lo que se nos propone realizar un cambio drástico de sistema, es decir, un “plan renove” a lo bestia que sustituya tanto la electrónica como los motores para que vuelva a funcionar de nuevo, no queda otra, por lo que decidimos tirar adelante con la propuesta y dejarlo todo en manos del técnico que domina a la perfección estos temas, aunque suponemos que no va a resultar fácil sobre todo por los problemas de ajuste que puedan surgir con el cambio de los nuevos motores paso a paso.

En definitiva y tras mucho pensar en la mejor forma de montar el nuevo sistema y evitar problemas futuros, se decide finalmente enviar toda la montura a Tárrega (tubo incluido) a nuestro técnico, para que pueda ajustar el montaje tanto  de la electrónica como los nuevos motores, ya que esto podría causarnos problemas de difícil solución en destino de no hacerlo de esta forma.

El 25/04/24 embalamos cuidadosamente al bicho en su maleta original de trasporte protegida a su vez por una caja gigante de cartón y Seur se lo lleva con destino a Tárrega, no sin dejarnos una notoria intranquilidad por tan inusual desplazamiento del telescopio por parte de terceros.

La supercaja llega a su destino sin mayores sobresaltos en menos de 24h  y afortunadamente  en perfecto estado, por lo que  tras unos días en los que Toni le da vueltas y más vueltas a las posibles soluciones para poder ajustar milimétricamente los nuevos motores en las carcasas originales, va encontrando una tras otra, las soluciones a los múltiples problemas a medida que le van surgiendo , primero con el ajuste del motor DEC donde no cabe ni un alfiler entre corona  y corona de poleas, después el  motor de AR, que aunque a priori parecía más sencillo al disponer de mayor espacio,  se tuvo que desmontar la base para poder trabajar con mayor holgura, y para finalizar, la electrónica, cuya placa controladora cabe como si se hubiese creado ad hoc para este telescopio, todo esto sin olvidar la creación de un nuevo panel frontal de control, en fin…, una locura de ajustes de precisión que solo ha sido posible por la magnífica destreza de Toni Jové que como un mago del encaje, ha sabido desplegar y conjugar toda su habilidad en las múltiples disciplinas que domina, y ha logrado un milagro de adaptación mecánico-electrónica en nuestro ya veterano telescopio Meade LX200 Classic devolviéndolo de nuevo a la vida. Afortunadamente las decisiones que hemos ido tomando durante este largo periodo han sido las correctas,  pues visto lo visto, de haber decidido montar las piezas en Valencia hubiera resultado del todo  imposible.  

Finalizado pues el proceso y tras las oportunas pruebas de funcionamiento en taller, solo restaba proceder al envío del telescopio a su lugar de origen,  a fin de poder a montarlo de nuevo en su recia columna y probarlo “insitu”, así que la mejor noticia fue la propuesta de nuestros amigos de hacer a su vez de transportistas y visitar de paso nuestro observatorio, propuesta  que aceptamos encantados ya que nos permitiría además, poder conocernos en persona tras los centenares de mensajes intercambiados durante estos últimos meses.

Coordinadas agendas, el  lunes 13 de mayo fue el día elegido por ambas partes para que junto con el telescopio, tuviésemos el honor de recibir la agradable visita tanto del autor del proyecto de reparación Toni Jové,  como la de un conocido colega y peso pesado de la Astronomía como es Joan Guarro, el cual se prestó acompañarle a fin de visitar nuestro observatorio y efectuar en conjunto las pruebas oportunas de funcionamiento tanto de hardware como de software una vez montado el telescopio en su columna,  aprovechando para intercambiar impresiones sobre nuestras inquietudes y afición común a lo largo de la mañana. 

D
De izquierda a derecha::
 
Luis Lahuerta,  Toni Jové,  Joan Guarro y Salvador Lahuerta

                
Al término del trabajo, únicamente restaba celebrar el éxito del evento de la mejor manera que se puede hacer en nuestra “terreta”, es decir, con una suculenta paella valenciana que nos tenían preparada en un típico lugar de la zona a fin de que nuestros amigos pudieran disfrutar de la gastronomía típica valenciana, a la vez que descansar un poco y cargar pilas antes de emprender el viaje de regreso a Lléida. Tras la comida, una buena tertulia en armonía marcó el colofón a un día en el que todo salió perfecto.

Solamente resta decir que la larga espera de casi cinco meses entre unas cosas y otras ha valido la pena. El telescopio ha vuelto a ser el de siempre, solo que mucho más silencioso en sus movimientos y adaptado a los avances electrónicos de última generación, tanto en su  software como en su  hardware.

La paciencia, el tesón, el esfuerzo y el saber hacer siempre dan su fruto y si además nos ha servido para entablar nuevas amistades , qué más podemos pedir. 


Cielos claros.  

domingo, 1 de mayo de 2022

XX Aniversario del Observatorio Manises

Nuestro observatorio cumple hoy diez años…Con esta misma frase abríamos nuestra reseña en ésta, nuestra bitácora, un primero de mayo del ya lejano 2012, es decir, hace exactamente diez años. 

Hoy, uno de mayo de 2022,  el Observatorio Manises J98 acaba de cumplir “otros diez” y por lo tanto, podemos decir que nuestro observatorio ya atesora veinte años tanto de existencia como de experiencias observacionales acumuladas con todo lo que ello conlleva. Durante esos 7305 crepúsculos, nuestro observatorio ha soportando altivo, multitud de fenómenos meteorológicos de distinta índole y magnitud, los cuales ha sabido sobrellevar con notable lozanía y sin mayores problemas atardecer tras atardecer hasta llegar a día de hoy, momento en el que hemos plasmado esta última imagen comparativa y en similar pose que las dos anteriores, por aquello de poder comparar mejor en nuestros rostros, el inexorable paso del tiempo, “tiempo que vuela sobre nosotros pero deja atrás su sombra”, tal y como citaba sabiamente el conocido novelista Nathaniel Hawthorne.

Cuantas cosas han pasado desde entonces…, cosas buenas y menos buenas como es de suponer a lo largo de todo este tiempo, tiempo que  pasa de forma implacable tanto para nosotros como para las personas de nuestro alrededor, al igual que para nuestro querido observatorio que aquel primero de mayo de 2002 se erguía flamante y reluciente aquella tarde de miércoles de principios de siglo, y que a pesar del transcurso de los años como decíamos anteriormente, todavía se conserva en un excelente estado. Sin embargo tenemos que admitir que a nivel de actividad y a fecha de hoy, su dinámica observacional se encuentra en sus horas más bajas tras tanta actividad acumulada a lo largo de estas dos últimas décadas. De igual forma y con el paso del tiempo ha ido sufriendo como no podría ser de otra forma, los primeros achaques en su electrónica que reclaman intervención externa, averías a las que estamos intentando poner solución a medida que van surgiendo con el fin de poder continuar cuando así lo precisemos, de su normal funcionamiento y con ello, poder seguir siendo testigos en “primera fila” de lo que vaya sucediendo ahí arriba.

Durante estos veinte años de uso del observatorio, hemos colmado muchas, muchísimas ilusiones que han quedado plasmadas tanto en nuestra memoria colectiva como en multitud de trabajos y colaboraciones realizadas con diversas entidades y colegas de afición; de igual forma hemos realizado incontables observaciones rutinarias y otras tantas notablemente extraordinarias que nos han ido aportando un inmenso cúmulo de experiencias, recuerdos y sensaciones inolvidables.

Todas y cada una de las oposiciones planetarias, tránsitos, cometas, estrellas dobles, ocultaciones, eclipses y un largo etc. de eventos observados de los cuales hemos sido privilegiados testigos, al igual que de las múltiples mediciones astrométricas y fotométricas realizadas a lo largo de estos últimos veinte años, todos ellos han sido la tónica de trabajo y deleite durante infinidad de noches a pie de telescopio, observaciones que de forma lógica y natural, han ido menguando de forma progresiva a medida que ha ido pasando el tiempo y han surgido cambios en nuestro día a día, en ocasiones nuevos objetivos que plantearse o simplemente, otras formas de ver y contemplar la vida. Aún así, el observatorio ha continuado en activo hasta la fecha, aunque únicamente se haya utilizado desde hace un tiempo, con fines personales y particulares de puro deleite ( que por otra parte todo hay que decirlo, ya tocaba…), ya que no hay que olvidar que en ésta, nuestra afición por la observación del cosmos, no todo es colaboración/trabajo, por lo que en parte hemos vuelto sin pretenderlo abiertamente y de forma progresiva a nuestros ancestros observacionales, aquellos de los que en algún tiempo ya muy lejano partimos, que no son otros que el simple interés de observar el cielo y todo lo que en el sucede sin otro objetivo que el puro placer observacional, que a poco que nos detengamos a pensar, no es en absoluto baladí.

Aunque como decíamos hace diez años… “ Sería una inmensa alegría poder escribir una nueva entrada dentro de otros diez años comentando cuáles han sido los hitos que marquen nuestra actividad durante la siguiente década.”, estamos plenamente satisfechos de nuestra trayectoria observacional hasta el día de hoy, recorrido que aun habiendo resultado menos relevante durante estos últimos años, no ha dejado de ser tan placentera e interesante como antaño, trayectoria que esperamos nos siga dando puntuales satisfacciones a pesar de las dificultades de cualquier índole que con el paso del tiempo vayan surgiendo. Aún así, trataremos de de seguir siendo cuanto menos, notarios observacionales de cualquier evento astronómico que el cielo tenga a bien regalarnos.  

Como siempre os deseamos Cielos claros. 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Júpiter – Saturno 2020   “La conjunción de los gigantes”

Como no podía ser de otra forma cuando hay algo destacable “ahí arriba”, el Observatorio Manises J98 ha estado presente en la efeméride prevista para hoy día 21 de diciembre sobre la “gran conjunción” que los planetas gigantes JUPITER y SATURNO nos iban a ofrecer en este tan especial así como esperado día del solsticio hibernal. Solo restaba que en lo atmosférico, tuviésemos la máxima tranquilidad posible y que el cielo vespertino se mostrase benévolo con nosotros una vez más, a fin de ofrecernos la mejor visión posible de tan destacado evento.

Durante éstas últimas semanas, hemos ido "entrenando" su observación a medida que pasaban los días, y ha sido cuanto menos curioso, observar sus posiciones aparentes sobre el fondo estelar a la espera de que el día de su máximo acercamiento entre si, pudiésemos llevar a cabo la observación final de este tan esperado acontecimiento. 

( imágenes 1 y 2 - 15/12/20 a las 20:04 p.m.)

15/12/20 a las 20:04 P.M.

Detalle 15/12/20 20:22 p.m.

La tarde se presentaba agradable en cuanto a la temperatura, (17°)  con viento en calma y con un horizonte SSW que prometía cercano ya el ocaso, por lo que nos dispusimos a preparar la sesión observacional con tiempo suficiente aún cuando el sol estaba todavía 10-15º sobre el horizonte, ya que aunque los dos  planetas eran ya visibles a través del telescopio, todavía faltaba un poco para poderlos localizar a ojo desnudo. 

Una vez llegado el ocaso solar a las 17:42, el atardecer acentuó los contrastes y los planetas empezaron a subir de brillo aunque también a perder altura rápidamente, pero nos premiaron con una bella estampa que se fue acentuando a medida que el cielo  alcanzaba el crepúsculo astronómico. Los 6´ de separación entre ambos objetos, eran suficientes para poder desdoblarlos a simple vista, y ha sido un precioso ejercicio como hemos comentado anteriormente, poder ver como  han ido acercándose día tras día y a medida que han ido transcurriendo las semanas hasta llegar a hoy, día de su máximo acercamiento aparente.

(imágenes 3 y 4  - 20/12/20 a las 19:46 p.m.)

21/12/20 a las 19:46 p.m.

Detalle 21/12/20 19:57 p.m.

Muestra de ello es esta bonita imagen que aquí mostramos y que pudimos visualizar con mayor detalle y resolución a través del ocular del telescopio, una imagen inédita de la pareja planetaria que nunca habíamos podido ver en un mismo campo. 

Aunque de mediana resolución debido al método empleado, bastará para acentuar el recuerdo y la espectacular visión de cercanía entre ambos que guardaremos como siempre en nuestra memoria. 

imagen  5 - 21/12/20 a las 19:57 p.m.)

Detalle telescópico  21/12/20 19:50 p.m.


El “público” asistente (Consuelo, Michael; Laura; Carlos y Miriam),también disfrutaron de la observación, y han sido fieles testigos del bello espectáculo que nos han brindado de nuevo  los cielos, un bonito y agradable recuerdo de esta particular “Estrella de Belén”  como la ha bautizado la prensa, para despedir este tan complicado año 2020.

Quién se lo haya perdido no debe preocupase, tendrá de nuevo la oportunidad de ver la repetición en el 2080,  J , así que únicamente toca esperar un poquito.


jueves, 13 de agosto de 2020

 A ras de cielo

A menudo, todo “urbanita” que sea aficionado a la astronomía, siente la imperiosa necesidad de sentir de nuevo el contacto con la naturaleza a través de la contemplación del cielo nocturno, siempre y cuando pueda desplazarse hasta algún lugar alejado de las luces parásitas de la ciudad con un único y simple objetivo, observar el cielo.

En nuestro caso particular, la necesidad surge muy a menudo, aunque únicamente en ocasiones muy puntuales durante los períodos vacacionales podemos llevarla a cabo, eso sí, solemos sacarle todo el partido posible cuando nos desplazamos con nuestro equipo observacional, hacia alguno de los lugares previamente elegidos.

Muestra de lo citado, son las fotografías que aquí podréis ver. Todas ellas corresponden a nuestra última salida en uno de esos mágicos puntos de observación situados en Aras de los Olmos, un lugar donde la pureza del cielo es sencillamente estremecedora, todo un regalo en forma de imagen para reconfortar esas noches en nuestro observatorio, donde el cielo debido a la contaminación lumínica, resulta muy a nuestro pesar, menos espectacular.

La noche fue prácticamente perfecta. El silencio, la soledad del lugar, los aromas que emanaban de la montaña, junto con el frescor ambiental alcanzado el crepúsculo astronómico, fueron nuestros aliados en una noche con un seeing envidiable. El “chute fotónico” recibido, nos cargó baterías para una buena temporada.

En esta ocasión y aprovechando la coyuntura de la observación de las perseidas en su momento del máximo, nos dimos un respiro para capturar únicamente un instante del imponente cielo que nos acompañó durante la mayor parte de la velada, un breve instante que permanecerá para siempre en nuestro recuerdo y en el que puede verse la espectacularidad de la vía láctea atravesando nuestro cenit observacional, todo un lujo al alcance de muchos aunque solo unos pocos seamos capaces de apreciarlo.

Las tomas fueron realizadas con una cámara réflex Nikon D-7200 sobre trípode, dotada de un objetivo gran angular Tokina  11-20  f/2.8,  a 6400 ISO y 20 segundos de exposición.





miércoles, 22 de julio de 2020

  
Cometa Neowise ( C/2020  F3)

Hasta hace no muchos años, estas  imágenes que aquí pueden verse del Cometa NeoWise ( C/2020 F3), en su reciente paso por “las cercanías” de la Tierra (a tan solo de 103 millones de km) hubiesen sido el sueño de cualquier aficionado a la ciencia astronómica, y como tal, de cualquier astrofotógrafo amateur.
21 mm -  f/2.8-10 s- 800 ISO          

30 mm – f/2.8-5 s 800 ISO
(El cometa NeoWise en las cercanías de la Osa Mayor)

300 mm – f/5.6-2 s – 6400 ISO

300 mm – f/5.6-2 s – 6400 ISO

A finales de siglo XX , seguramente hubiésemos empleado “1 carrete”  de 36 exposiciones de la famosa película pancromática Tri-X de Kodak 400 ASA, (que por cierto, todavía se fabrica y se vende ) que tras forzarla un poco en el proceso de revelado para arrancarle algo más de sensibilidad, hubiésemos obtenido unas copias en papel de B/N  Kodak profesional, que nos hubiesen hecho sentirnos orgullosos de las tomas realizadas, aún cuando posiblemente los resultados hubiesen sido de una calidad bastante inferior. 

Salvo para todos aquellos que hemos vivido esa fantástica época en la que se valoraban en su justa medida las imágenes en general, y qué decir de las astronómicashoy en día y con una sociedad tan sobresaturada de imágenes, estas fotos del cometa, realizadas desde un lugar con una alta contaminación lumínica como es nuestro caso, podrían carecer de interés, pero al menos nos permiten dejar constancia de que, con una simple cámara réflex DSLR (en este caso una Nikon D-7200), pueden realizarse imágenes astronómicas incluso sin salir de la ciudad, basta con tener un trípode, un disparador y un par de objetivos de distinta focal, (y saber donde localizar el objeto, claro...), cosa bastante fácil en la presente era de Internet) para poder “capturar” objetos celestes tan débiles a ojo desnudo como ha sido éste cometa, que nos ha hecho recordar fechas no muy lejanas (1996-97) en las que pudimos disfrutar de sendos acontecimientos únicos como fueron el paso de los comentas Hyakutake (C/1995 B2) y el Hale Bopp (C/1995 O1), respectivamente.
En nuestra modesta opinión, estas imágenes se ajustan bien a lo que un aficionado a la astronomía puede ver a través de unos prismáticos o un telescopio cuando se acerca a observar directamente estas maravillas del cosmos, sin generar falsas expectativas y la consiguiente frustración.





jueves, 23 de mayo de 2019


AMARILLISMO LUNAR

De unos años a esta parte y cada vez con más intensidad, desde los medios de comunicación se nos informa con asiduidad de fenómenos astronómicos destacados, especialmente en aquellos periodos del año donde no abundan las noticias y en los hay que llenar espacios informativos como sea. Aunque esto nos parece en cierta medida positivo no deja de preocuparnos el que, con el afán de completar minutos de radio o televisión, páginas de periódico y, muy en especial, en el caso de los medios digitales de generar cuantos clics sean posibles, se peque de “amarillismo astronómico”.

En concreto, queremos referirnos aquí a fenómenos relacionados con el plenilunio, que a menudo se titulan con prefijos o adjetivos como superluna, luna azul, luna de sangre, luna de lobo o incluso combinaciones de todos ellos, pudiendo darse una superluna azul de sangre de lobo. Ahí queda eso.

Sin entrar a descifrar el significado de cada uno de esos términos, queremos reflexionar aquí sobre la creación en el público de falsas expectativas y la consiguiente frustración que se produce cuando alguien que cree que va a presenciar un fenómeno asombroso, pongamos por ejemplo una superluna azul de lobo, se encuentra con una luna llena como la que acostumbra a poder verse prácticamente una vez al mes. Porque, no nos engañemos, incluso para el ojo con cierta experiencia, las diferencias de tamaño y luminosidad de una luna llena normal y una “superluna” pueden pasar casi completamente desapercibidas.

Moraleja; no caigamos en el amarillismo informativo en temas astronómicos, pues esto puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Con la mejor intención de atraer la atención de un amplio público y recurriendo al sensacionalismo, es probable que tras una experiencia que defraude las expectativas generadas con la noticia, el mismo público no vuelva a hacer caso deotras informaciones de interés astronómico nunca más, lo que a su vez provocará que los mismos medios de comunicación no las publiquen y se le haga un flaco favor a la divulgación astronómica que en principio se pretendía.

Digámosle a la gente, que experimente el contacto con la naturaleza y que disfrute del espectáculo que supone observar cómo emerge una luna llena por el horizonte, sin importar que esta sea de sangre roja, azul o siquiera de superlobo.

Así lo hemos hecho nosotros este año con sus dos primeras lunas llenas (por cierto, ambas “superlunas”). Solo pudimos fotografiar la segunda, pues la primera quedó completamente oculta por las nubes. No obstante, nunca olvidaremos el fabuloso cielo del atardecer del que pudimos disfrutar. Ambas fueron muy agradables experiencias de contacto con el aire libre y los colores de la tarde y eso es lo que realmente debe importarnos.





martes, 1 de enero de 2019

Breve Curriculum Astronómico

Los hermanos Lahuerta ( Luis y Salvador ), practican la astronomía amateur desde hace más de 30 años.

Formados inicialmente como autodidactas y más tarde en el seno de la Asociación Valenciana de Astronomía durante muchos años, se desvincularon de la mencionada entidad a finales del año 2000, fundando meses más tarde el G.E.O.D.A. (Grupo de Estudio, Observación y Divulgación de la Astronomía) junto con otros compañeros de afición.

El grupo, formado con fines divulgativos y observacionales, mantuvo una frenética actividad en el mundo de la astronomía amateur durante más de seis años, impartiendo charlas, cursillos, conferencias y publicando entre otros, múltiples artículos en la conocida revista “Astronomía” (2002-2007) y manteniendo a la par, actividades prácticas como fueron las observaciones públicas, exposiciones, etc.


En cuanto al apartado divulgativo, sus componentes han seguido realizando observaciones públicas, impartiendo charlas y conferencias y como no, publicando la mayor parte de sus trabajos en revistas de divulgación astronómica de tirada nacional e internacional como lo es la conocida publicación española " AstronomíA ", así como en relevantes boletines internacionales como son por citar algunos ejemplos, el Journal of Double Stars Observations; El Observador de Estrellas Dobles; Las Minor Planet Center Electronical Circulars (MPC´s), etc, habiendo sido incorporados muchos de los datos de sus observaciones en Catálogos Estelares de renombre mundial, como es el caso del conocido Washignton Double Star entre otros.
Cabe igualmente destacar la publicación de un relevante artículo sobre estrellas dobles en una afamada revista de tirada internacional, trabajo en el que el Observatorio Manises J98 ha colaborado, junto con otros conocidos doblistas desde sus respectivos observatorios, en el descubrimiento y medición de 149 estrellas binarias no observadas hasta el momento, investigación que ha durado más de dos años y de cuya noticia hicieron eco, algunos medios de comunicación. http://www.abc.es/AGENCIAS/NOTICIA.ASP?NOTICIA=68715)


El  G.E.O.D.A , persiste en su actividad conjunta hasta finales de 2006, momento en el cual los hermanos Lahuerta deciden seguir su andadura astronómica trabajando en solitario con actividades observacionales y divulgativas de similares características si bien, a un nivel de una mayor exigencia técnica.
Así pues y desde su inauguración oficial en la primavera del año 2002 hasta la actualidad, el Observatorio Manises J98 , ha mantenido su labor observacional centrando su actividad principalmente en aquellas actividades que permiten explotar al máximo las capacidades del Observatorio , el cual ya obtuvo el código MPC J98 en junio de ese mismo año.


En la actualidad, la astrometria y fotometría de asteroides y cometas, la medida de estrellas dobles mediante técnicas astrométricas, la cronometración de ocultaciones de estrellas por la Luna y asteroides, junto con los trabajos "clásicos" de selenografía y planetaria constituyen sus áreas de principal interés.