lunes, 22 de marzo de 2004

¡ Que noche la de aquel.......... Maratón Messier !

Para todos aquellos que en mayor o menor medida podría decirse que estamos sin remisión alguna -enganchados- por esta apasionante afición por la astronomía, la mera contemplación del cosmos "a cielo abierto" va más allá de un simple placer terrenal, podría decirse que se convierte casi en una necesidad, tener que alejarse del ruido de fondo cotidiano y de la excesiva iluminación de la ciudad al menos un par de veces al año, para adentrarse de lleno en plena naturaleza y dejarse llevar sin reservas, por la sutil calma del atardecer que sin apenas darnos cuenta, nos invade lentamente a medida que avanza el crepúsculo.

A medida que la oscuridad de la noche poco a poco nos incauta, el cosmos se despliega inmenso y misterioso ante nuestra atónita mirada, invitándonos a contemplar sus maravillas una y otra vez, sin más objetivo que su mera contemplación y disfrute.

La noche del 20 al 21 de marzo de 2004 no fue una noche más de observación, fue una de esas noches especiales de las que de muy tarde en tarde acontecen.
El espléndido colorido del horizonte al atardecer con aquel cielo de color azul intenso y los suaves tonos rojizos de extremada pureza que remarcaban la línea del horizonte, nos anunciaban a gritos lo que iba a ser una noche inolvidable como así lo fue, y cuyas impresiones vamos a comentar a continuación con el deseo de compartir a la vez que transmitir, nuestras particulares sensaciones a todos aquellos que todavía se apasionan al contemplar un cielo plagado de estrellas.
El motivo de nuestra salida de observación en los albores de la más que cercana primavera no admitía dudas, era el día perfecto para realizar aquello que nos proponíamos, únicamente deberían darse unas buenas condiciones meteorológicas para llevar a cabo nuestro cometido, por lo que solo quedaba esperar......

Como si se tratase de un ritual, preparamos durante la mañana todo el material de observación que pensábamos utilizar, planificando como de costumbre y de manera casi meticulosa tanto el lugar previsto donde emplazaríamos el telescopio, como todos aquellos complementos que permiten que una noche de observación en la soledad de la montaña no se convierta en algo para olvidar, sino en todo lo contrario.
Llegamos al lugar previsto como de costumbre, con el tiempo suficiente para planificar in situ la mejor ubicación sobre el terreno tanto del telescopio como de nuestro propio acomodamiento. La tarde prometía y el sol ya muy cercano a la línea del horizonte, nos anunciaba un magnífico crepúsculo, pues la experiencia nos dictaba que aquellas nubes bajas iban a tardar poco en disiparse. Y así fue.....

El silencio del lugar y la calidez de los colores del cielo a medida que el astro rey se hundía lentamente tras las montañas, eran elementos en perfecta comunión con el intenso olor a tierra húmeda, aromas que combinados con el característico perfume del romero y de tomillo propio del lugar nos envolvía suavemente provocando un efecto calmante difícilmente describible.
El cielo fue ganando poco a poco oscuridad y con todo apunto, se asomaron las primeras estrellas que nos permitieron alinear perfectamente nuestro telescopio a fin de no errar ninguna búsqueda por complicada que pudiese parecer.

En unos instantes, el crepúsculo civil era ya un hecho, la noche daba su comienzo y con ella nuestro trabajo de observación. Nos esperaban 110 objetos los cuales íbamos a tratar de darles caza si la climatología nos seguía siendo benévola durante el resto de la noche.
A las 19:45 h. de tiempo local, dirigimos nuestro telescopio al horizonte oeste en busca del que iba a ser nuestro primer objeto, el conocidísimo M45, el cual ni tan siquiera precisaba ayuda óptica para su localización, magnífico como de costumbre, los 11x80 son más que suficientes para encuadrar todas sus estrellas dentro de un mismo campo de visión.
Tras su observación en detalle, le siguió otro no menos espectacular y frecuentemente visitado por cualquier curioso del cielo, M42.
Sin prisas pero sin pausas, fuimos barriendo todos y cada uno de los objetos más cercanos al horizonte oeste antes de que fuese demasiado tarde.
Poco a poco "cazamos" de forma precisa, cada uno de los objetos de acuerdo con nuestro planteamiento inicial, anotando aquellas curiosidades que nos parecen dignas de ser resaltadas a la vez que disfrutando una vez más de la visión de los objetos Messier tantas veces visitados.
Continuamos nuestro recorrido hasta cerca de las 22 h. T.U., momento en el que tras haber observado la primera treintena de objetos y ante la posición privilegiada en lo alto de la bóveda celeste de los que les seguían , decidimos hacer nuestro primer receso al objeto de reponer fuerzas, dedicándonos a darle debida cuenta a unos suculentos bocatas que nuestras sufridas esposas nos han preparado como de costumbre.
La noche prometía pero iba a ser larga, por lo que resultaba de suma importancia no desatender en demasía nuestros estómagos.
Dimos por tanto una tregua a nuestras retinas y nos dedicarnos en cuerpo y alma a reponer fuerzas. La bebida no fue un problema, ya que se mantenía fresquita con la temperatura ambiente de poco más de 9º que teníamos a eso de las 22h.
Tras la pauta, un café calentito acompañado con un buen "cacharrito" nos anunciaba que le tregua había llegado a su fin y había que continuar, el tiempo pasaba y los objetos iban culminando poco a poco por el meridiano, por lo que no había que descuidarse en pro de evitar que el trabajo se acumulase.
A poco más de las 23h. el color negro del cielo resultaba casi estremecedor, retomamos el trabajo comprobando que el seguimiento del telescopio seguía tan fino como de costumbre, y así fue, el último objeto observado antes del receso, seguía ahí, como si de una postal se tratase. La magnífica pareja de galaxias de la UMA, M81 y M82, parecían haberse anclado en el ocular, detalle que nos aseguraba que el mecanismo de guiado estaba en plena forma.
Siguiendo con nuestro plan observacional, continuamos nuestro paseo celeste atacando el grupo de las complicadas galaxias en Canes Venatici a las que siguieron el ramillete de objetos situados en la Coma y las no menos complicadas y débiles galaxias de Virgo y Leo.

Cumplidas ya las cinco primeras horas de observación, la humedad de la noche iba en aumento, cuestión que amenazaba con bloquear la correctora del telescopio, por lo que pasada ya la medianoche, decidimos parar nuevamente unos instantes para reponer fuerzas con otro "cafelito", cuyo aroma y calor nos resulto reconfortante a la vez que espabiló nuestros ya cansados ojos.
La noche seguía su curso y el cansancio empezaba a hacer mella en nuestro ánimo. Aprovechando que la humedad parecía finalmente haberse adueñado de nuestro material, decidimos mover el telescopio intentando darle caza a una liguera brisa que percibimos y que pensamos que tal vez nos ayudaría a desempañar nuestro objetivo.
Uno de nosotros decidió darse un breve "sueñecito" en el interior del Laguna para reponer fuerzas aprovechando la calma observacional, mientras el otro continuó vigilante a pie de telescopio disfrutando de la noche y sus maravillas a través de nuestros inseparables 11x80.
Pero el tiempo apremia y había que seguir. Pasados apenas 45 minutos otro café repuso las fuerzas necesarias y el ánimo para continuar, esta vez el tirón debería ser hasta el final, se acabaron las pausas.
La ligera brisa reinante había limpiado de vaho nuestra correctora y nos posibilitaba de nuevo a seguir con la observación.
Al filo de las 3 de la madrugada en tiempo local, atacamos de lleno la Vía Láctea, adentrándonos en los cúmulos del Hércules, la Lyra, el Cisne y el Ofiuco, saltando de objeto en objeto como si de una partida de ajedrez se tratase, barriendo escrupulosamente las zonas a observar y anotando nuestras impresiones.
La madrugada y el frío de la noche apretaban y nuestras dilatadas pupilas empezaron a notar los efectos de las más de 7 horas de observación prácticamente continuada que acumulábamos en nuestras espaldas.
Eran ya más de 90 objetos los observados desde el comienzo de nuestra particular aventura, lo cual era un claro indicador que el amanecer acechaba por lo que debíamos apresurarnos.
Nos quedaban apenas 20 objetos para ver cumplido plenamente nuestro objetivo, por lo que decidimos apurar nuestro paseo observando los objetos más complicados en posición a medida que asomaban por el horizonte Este.
Barrimos la zona de Sagitario casi al completo a la espera del orto de aquellos objetos posicionalmente más esquivos M 101 y M102 que junto con M55 y M30 parecían resistirse en su orto.
Las primeras luces del alba nos sorprendieron casi sin darnos cuenta amenazando nuestro cometido, y aunque el telescopio apuntaba paciente la llegada del primero de ellos, las brumas del amanecer anunciaron al Este lo que pronto se convertirá en una realidad, éramos conscientes de que habíamos observado hasta el momento la friolera de 105 objetos y que la salida del astro rey iba a impedir culminar "al completo" nuestro trabajo, pero estabamos plenamente satisfechos de todo lo acontecido en otra magnifica noche de observación bajo aquel cielo espectacular de la Serranía.

Esta circunstancia será posiblemente "la excusa" que nos dé pie para intentarlo nuevamente en otra ocasión, cambiando el lugar de observación por otro que nos sitúe algo más altos y en consecuencia nos permita divisar los pocos objetos que hoy se nos han resistido al habernos visto inmersos en las luces del amanecer y haber quedado ocultos tras unos pinos cercanos al horizonte de observación.
Son ya las 05h. 42" en tiempo local y tras la observación de los dos últimos objetos en Acuario, el difuso M72 y el asterismo M73, damos por finalizada nuestra maratoniana noche observacional, plenamente satisfechos del trabajo realizado.
Ahora queda el trabajo más engorroso, desmontar y guardar el material para emprender el camino de regreso a casa en busca del sueño reparador, eso sí, con el grato recuerdo de otra inolvidable noche observacional que ha cargado de fotones nuestras retinas hasta una próxima ocasión.



Datos observacionales:

Lugar: Aras de los Olmos; "El terrenet" ( 39º 55' 28" N (39,92) ; 01º 07' 49" W (1,13) )
Observadores: Luis Lahuerta Zamora y Salvador Lahuerta Zamora
Material de observación: S/C Meade LX200- 8" y Prismáticos Celestrón 11x80
Fotografías : Nikon Coolpix 4500
Condiciones atmosféricas: Seeing 4.5; Atmósfera muy estable en presencia de nubes altas al principio de la noche que fueron desapareciendo a medida que avanzaba el crepúsculo, con un ligero viento de fuerza 2 a mitad de la noche que hace decrecer la humedad ambiente por debajo del 45%
Temperatura : 12º C al comienzo de la observación, finalizando con 7º C
Viento: en calma, fuerza 1-2 a lo largo de toda la observación.

jueves, 30 de octubre de 2003


RADIOASTRONOMIA   AMATEUR  

El G.E.O.D.A, llevó a cabo durante sus años de actividad, diversas técnicas de radioastronomía amateur, tanto indirectas como directas y centradas, fundamentalmente, en el  estudio de fenómenos solares y las tormentas de radio jovianas.

Para ello, se disponía de un receptor de radio multibanda ( AOR 5000) conectado a un ordenador mediante un ADC-12 (de Pico Technology), y de diversas antenas tanto de fabricación propia como comerciales.

Como resultados a destacar de entre estas actividades, son la participación en el experimento radio llevado a cabo durante el eclipse total de Sol del 11 de  agosto de 1999, obteniendo la correspondiente certificación del Rutherford Appleton Laboratory y la detección de llamaradas solares. 

Igualmente, se realizaron varias conferencias divulgativas sobre esta disciplina, destacando la realizada en octubre de 2003 en las Jornadas de Astronomía de Cartagena (Murcia).

La conferencia trataba sobre una introducción general a la radioastronomía, para luego centrarse en el papel y las posibilidades del astrónomo amateur en éste ámbito. Finalmente se describen las actividades emprendidas por el G.E.O.D.A. : detección del hidrógeno en la galaxia, detección de tormentas de Júpiter, detecci´´on de meteoros directa y por scatter, detección de llamaradas solares y seguimiento de un eclipse de Sol por radio.
Para cada actividad se describe el equipo empleado (receptor, antenas, etc.) , así como los resultados obtenidos en cada caso.



















sábado, 30 de agosto de 2003

Oposición de Marte 2003

Como no podía ser de otra forma, una de las muchas actividades que realizamos desde el Observatorio Manises J98 es la observación planetaria, y más cuando en este año 2003 se dan las circunstancias orbitales apropiadas para una nueva oposición del planeta Marte, aunque tengamos que puntualizar que las hemos visto mejores, como fue la extraordinaria de 1989, pero igualmente también las hemos visto peores como fue la de finales de siglo en abril de 1999 y en concreto su día 24, pero bueno, es lo que hay y a pesar de encontrarse el planeta en esta ocasión no demasiado alto sobre el horizonte, en su tránsito diario y en su culminación máxima por el meridiano desde nuestras latitudes,cuestión que viene a complicar un poco más la cosa, no hay que desaprovechar la ocasión de disfrutar con su observación, es más, es otra de las cosa que podemos hacer desde cielos urbanos contaminados lumínicamente como es nuestro caso y del de unos cuantos millones de persona más en nuestro país.

Aunque venimos reportando partes observacionales del planeta desde hace muchísimo tiempo con el fin de observar su lenta pero apreciable evolución, , la fecha de máximo acercamiento en este máximo será el próximo día 28/08/03 y por lo tanto ya está cercana, y con ella, la culminación del seguimiento periódico tras tantas noches de observación en las que hemos podido deleitarnos con el lento y progresivo aumento de tamaño, así como multitud de cambios en su superficie, tormentas de arena y uno de los efectos más gratos de observar, como ha sido el crecimiento en el transcurrir de los meses del casquete polar sur. A fecha de hoy el planeta
muestra un tamaño considerable (unos 25” de arco) que viene a ser en comparación la mitad del tamaño que presenta el conocido y fácil de observar cráter Copérnico en la luna si lo observamos en cualquier momento que sea visible.



Incluimos junto con este comentario, un par de partes de observación de los que solemos cumplimentar casi a diario, realizados desde nuestro habitual observatorio (siempre que las condiciones atmosféricas y el seeing así no lo han permitan) a pie de ocular, en las que se puede ver el aumento de detalles en su superficies desde principios de mes hasta su culminación, plasmados a través del dibujo incluido en el citado parte.

Y puesto que una imagen vale más que mil palabras - que no dibujos-, ahí va una toma justamente en el día en que el planeta se encontraba a la mínima distancia de nuestro planeta azul, al ser este un día típicamente vacacional de finales de agosto, no había excusa para faltar a la cita y aunque se ve igual que ayer, aprovecharemos para hacer la correspondiente serie de fotos, de la que publicamos aquí solo una de las imágenes más destacables en el momento exacto del máximo acercamiento, milisegundo luz arriba, milisegundo luz abajo. Podréis encontrar cientos de links en la red que hacen referencia a esta oposición y miles de fotografías tanto de profesionales como de aficionados en los que se muestra el planeta en todo su esplendor, así como una cantidad ingente de información y datos, por lo que no vamos a repetirnos aquí con más datos y tablas para el lector que nos siga en esta bitácora.
Nosotros sencillamente os hacemos llegar esta imagen sin ninguna pretensión, únicamente como muestra de que seguimos en la brecha. Lo verdaderamente curioso y placentero ha sido observar noche tras noche su evolución durante estos últimos meses hasta llegar a la imagen que hoy os mostramos, imagen que diga lo que diga la prensa, será prácticamente la misma en unos cuantos días, pero bueno, hoy es el día de la oposición y hay que celebrarlo y que mejor forma que hacerle una foto de familia en este su nuevo acercamiento a casa. Esperamos que os guste y que su visión anime a algún que otro aficionado que se encuentre haciendo sus primeros “pinitos” en tan venerable afición.
Y ahora, solo cabe esperar la siguiente, o la otra, o la otra.... Marte siempre estará ahí dispuesto a sorprendernos con su cambiante faz, tal vez llegará un día en que podamos observar estos cambios allí mismo, pero para eso habra que esperar un poco más. Mientras tanto nos conformaremos observando y soñando en su cambiante superficie y en los mecanismos que provocan estos cambios.

miércoles, 20 de noviembre de 2002

Ocultación Delta Arietis por el Asteroide Wangshouagan (16/10/02) Observadores y resultados



2002 European Asteroidal Occultation Results.

Sources: Planoccult mailing list, EAON, IOTA, IOTA.ES
Page maintained by Eric Frappa
Updated: 2003/08/23

2002/10/16 3171 Wangshouguan HIP 15110
Transatlantic event


O- Glenn Banning US W 122 06 49.0 N 48 03 36¤
O- M.A. Fernandez-Ocana 04:10 04:33 B50 VIS ES W 01 07 52.6 N 38 47 38.0 920¤
O- Joan Lopez 04:10 04:33 L70 VIS ES W 01 07 52.6 N 38 47 38.0 920¤
O- Angel Massalle 04:11:00 04:31:00 M200 VIS ES W 01 04 41.2 N 38 57 44.6 687¤
O- Carles Schnabel 04:11:00 04:31:00 M110 VIS ES W 01 04 41.2 N 38 57 44.6 687¤
O- L&S Lahuerta Zamora 04:00:00 04:40:00 M250 VID ES W 00 27 56 N 39 29 36 60¤
O- V. Gonzales Cebria 03:20:00 05:17:00 M280 VIS ES W 00 25 57 N 39 09 24 25¤
O- Carlos Labordena 04:13 04:31 M200 VIS ES W 00 03 31.4 N 40 00 32.2 86¤
O- Rondi, Hernandez 04:19 04:26 L130 VIS FR E 00 08 32 N 42 56 11 2876¤



All the times are in UT. Observations are presented in reverse chronology.Only positive or negative observations are compiled here, not clouded reports (sorry, too much work).For one observation, the first line is always :O+ : positive, O- : negative, O? : uncertain name of the observer Start observation End observation optics and aperture in mm method country longitude latitude altitude in m If the occultation is positive, or sometimes uncertain (O?), the second line is :duration in sec. time of Disappearance accuracy in sec. time of Reappearance accuracy in sec. time source reaction time for D in sec. (if visual) reaction time for R in sec. (if visual) A : reaction time applied, N : no reaction time applied (if visual) If multiple events are observed, they are processed as separate observations, but with a numerotation added in the first field (O+1, O+2...).If necessary, other lines in italic are added for comments.The character ¤ specifies the end of one observation description.


Abbreviations used are :

B : Binoculars CCD : CCD imaging
E : naked Eye PHG : photographic recording
L : Lens optics (refractor) PHM : photometer
M : Mirror optics (reflector) VID : video recording
VIS : visual
WEB : webcam recording
GPS : GPS receiver (no more info or only NMEA)
GPS+ : GPS NMEA with display correction applied
GPS++ : GPS one PPS
PHONE : Phone time signal (wired phone)
RAD : Radio time signal (no more info or only radio controlled clock)
RAD+ : Radio controlled clock updated just before event
RAD++ : Short or long wave radio receiver (acoustic signal)
TSS : Time synchronization software, through the internet (unreliable method)
TTV : TV teletext display
Note : for the best accuracy, only GPS++, PHONE or RAD++ should be used.

jueves, 20 de junio de 2002

Los primeros pasos

"El Universo es vasto y pavoroso y por vez primera estamos formando parte de él".
Carl Sagan.
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Bien, pues una vez colmada y "calmada" de hecho nuestra ansia de observatorio, la cuestión pasaba por confirmar que nuestro buen hacer en cuanto al posicionamiento y puesta en estación del telescopio era correcto, cuestión que aunque en apariencia parecía ser así, precisábamos confirmarlo de alguna manera, por lo que se nos ocurrió la manera idónea de hacerlo.
Para ello nos planteamos como el primer reto de nuestro flamante observatorio, tratar de conseguir el afamado código que otorga el Minor Planet Center a todos los observatorios que son capaces de realizar una astrometría precisa y rigurosa de la posición de algunos cuerpos menores elegídos de una determinada lista (no describiremos aquí la forma de hacerlo puesto que fue objeto de un artículo pormenorizado en la revista Tribuna de Astronomía y Universo - nº 48 de Junio de 2003 - así como también formo parte de una ponencia en las XXII Jornadas del Planetari de Castelló del año 2004 en pro de todos aquellos aficionados que siguiesen el mismo objetivo ).
La cuestión es que fue un rotundo éxito y satisfacción personal el haber conseguido el mencionado "galardón”. Aquel 4 de junio de 2002 quedará para siempre grabado en nuestras mentes por ser el día en que Gareth V. Williams, como Dirrector asociado del Minor Planet Center nos confirmaba tras una afortunadamente, no demasiado larga espera desde el envio de nuestros datos, que nos había sido concedido el código J98 (casualmente, el primer código alfanumérico concedido por el MPC) para nuestro observatorio (
http://cfa-www.harvard.edu/iau/lists/ObsCodes.html), por lo que desde ese momento y de manera ya oficial , nuestro observatorio iba a ser dado a conocer como “Observatorio Manises MPC-IAU J98”.
A través de esta disciplina aprendimos entre otras muchas cosas a realizar mediciones astrométricas de calidad y lo que es más importante, todo el trabajo realizado nos abrió nuevos horizontes y ambiciosos proyectos observacionales que nos permitieron durante algo más de dos años y entre otras muchas cosas, aprender y perfeccionar nuevas técnicas de observación, colaborar con entidades astronómicas profesionales, desarrollar métodos de seguimiento y ajustes, etc., y sobre todo lo más importante fue el disfrute personal que las muchas horas a pie de telescopio nos proporcionaron.
Nuestras pretensiones con este blog son modestas, pensamos utilizarlo como una bitácora personal y particular de nuestro Observatorio donde reflejar todas nuestras vivencias observacionales, los acontecimientos que vayan surgiendo, las observaciones realizadas y los proyectos que tengamos rondando nuestras cabezas, en definitiva un lugar donde plasmar todo aquello que hagamos, en definitiva nuestro día a día observacional que tendrá como es lógico sus altibajos derivados de nuestro particular e intrasferible día a día. Sabedores de que habrán temporadas de febril actividad, somos igualmente conscientes de que otras se caracterizarán por la "sequía observacional" , nuestros muchos años de experiencia en estos lares así nos lo han confirmado una y otra vez, pero lo bueno de esta afición es que el cosmos es paciente, esperará sin inmutarse nuestro deseo por observarlo y noche tras noche desplegará su majestuoso velo ante nuestras miradas para que indaguemos en el, así que siempre que nos sea posible estaremos ahí, a pie de telescopio para observar todo aquello que suceda y transmitir su encanto a todo aquel que al igual que a nosotros, le apasione conocer sus secretos.
Nuestro lema es aquel que siempre mentaba un afamado astrónomo de la antiguedad "Quidquid nited notandum", o lo que es lo mismo en cristiano, "Todo lo que brilla hay que anotarlo", y en lo posible, así lo haremos a fin de compartir nuestras experiencias observacionales con el resto de curiosos del universo que es lo que venimos a ser todos los que nos apasiona la ciencia astronómica. Estar atentos.

miércoles, 1 de mayo de 2002

Un proyecto hecho realidad

" El tiempo lo da y lo quita todo,
todo cambia pero nada perece "
Giordano Bruno


Todo empezó a finales de un mes de septiembre del año 2000 pasadas apenas veinticuatro horas desde la entrada en el equinoccio autumnal.
Aquella noche de sábado, nos encontrábamos pernoctando en un pueblecito del que guardamos entrañables recuerdos “Aras de los Olmos” para más señas, un lugar donde solíamos por aquel entonces acudir a menudo en busca de paz y sobre todo, de noches con cielos oscuros y limpios en los que poder dedicarnos a una de nuestras pasiones, la Astronomía. En este lugar la mera contemplación del cielo cobra otra dimensión a la que no está acostumbrado el urbanita de a pie, cuestión de la que podemos dar fe tras muchos años de observación desde tan apacible y recóndito paraje.
Así pues, decidimos salir a observar a un emplazamiento previamente elegido al que nosotros denominamos cariñosamente “El Terrenet”, lugar situado en un claro bastante amplio inserto a modo de oasis entre una frondosa pinada de la Serranía, cuya privilegiada situación permite visualizar el horizonte sea cual sea el punto cardinal al que se dirija la mirada. El cielo nocturno desde allí es sencillamente un espectáculo sin parangón, sobre todo para aquellos mortales que no acostumbran a mirar hacia arriba, entre otras cosas por la desmesurada contaminación lumínica existente en cualquier ciudad de nuestro entorno cotidiano que anula por completo el deseo innato de contemplar el cosmos.
La tarde era fresca, como suele ser habitual en la zona por esas fechas tras la caída del astro rey y a priori el estado del cielo prometía, solo algunas nubes se divisaban sobre el horizonte oeste, por lo que finalmente decidimos salir con la simple pretensión de pasar un buen rato realizando un recorrido celeste con prismáticos y de paso, una sesión fotográfica de constelaciones a fin de acopiar material didáctico para algunos proyectos que por aquel entonces nos ilusionaban.

Esperamos pacientes la llegada del crepúsculo astronómico dado que la oscuridad del telón de fondo no era tan intensa como deseábamos, pero a medida que pasaba el tiempo nuestras esperanzas se fueron poco a poco al traste ya que aunque sería un sueño tener noches como aquella en nuestro lugar de residencia habitual, el cielo estaba demasiado claro para la fotografía, por lo que pronto decidimos abandonar la idea, ya que la experiencia nos dictaba que poco íbamos a poder hacer en cuanto a este comedido en particular se refería.
Un tanto cabizbajos nos volvimos a casa jurando en arameo y charlando sobre las muchas noches que hemos vivido y que a buen seguro, viviremos esta misma circunstancia, aún cuando en este caso particular no era tan grave ya que ni habíamos cargado con el pesado material de observación, ni habíamos realizado un largo viaje ex profeso hasta la zona como de costumbre, así pues, solo quedaba poner los prismáticos, la cámara y el trípode en sus respectivas fundas y volver al pueblo donde nos esperaba una suculenta “torraeta de chulles” que Consuelo y Ana, o lo que es lo mismo, nuestras pacientes esposas entre lectura y lectura en torno al calor de nuestra querida estufa de leña, nos estaban preparando con el cariño habitual.
Una vez dimos buena cuenta de la copiosa cena que regamos aquella noche como de costumbre con un afamado Rioja, surgió de nuevo el comentario tantas veces mentado sobre fastidio que supone no poder observar cuando quieres por aquello de tener que perder un tiempo precioso montando y desmontando bártulos cada vez que apetece hacer astronomía, y de lo bonito que sería poder hacerlo desde nuestro habitual lugar de residencia que es donde sin duda alguna, más tiempo pasamos obligatoriamente durante todo el año, a excepción de estas cortas escapadas de fin de semana y vacaciones en las que no siempre nos suele acompañar la climatología.
Pues con esta idea tomamos cava, café y seguimos cansinamente hablando de lo mismo a nuestras sufridas esposas que nos escuchaban resignadas hasta que el sueño las finalmente las venció, pero no contentos con eso, nosotros seguimos dándole al palique tomándonos un vaquerito en la terraza a la luz de las estrellas, las muy……, y es que ahora si que brillaban majestuosamente sobre nuestras cabezas llenando mágicamente el cielo a lo largo y ancho de la bóveda celeste que como un gran domo, se alzaba ante nuestra atónita mirada arropada por el silencio del lugar; el espectáculo volvía a estar servido.
Poco a poco y sin darnos cuenta la conversación había derivado en el serio planteamiento de buscar soluciones a fin de calmar nuestras continuas ansias de observación ¿cómo? , pues la cosa estaba clara, debíamos encontrar la forma de tener el telescopio montado permanentemente, ya que la labor que llevábamos realizando desde hacía algún tiempo montando y desmontando el instrumental en la terraza o en ocasiones y cuando el tiempo nos lo permitía, en puntuales salidas de observación a la montaña, estaba minando no solo nuestra paciencia, sino también la de las personas que nos rodean al tener que robarles cada vez más tiempo por precisar dedicarlo a tan simple menester preparatorio.



Así que como no podía ser de otro modo surgió la gran pregunta ¿y porqué no nos construimos un observatorio?; dicho así podría parecer algo inalcanzable, pero tras un silencio sembrado de dudas empezamos a barajar respuestas, desde las más locas y descabelladas en tono jocoso a poco a poco, otras de mayor calado y con mayor rigor en cuanto a posibilidades. Sin darnos cuenta, estábamos sembrando una semilla que en poco tiempo y aunque en aquel preciso instante no lo sabíamos, terminaría por germinar.
Por naturaleza, mi hermano y yo somos personas de ideas fijas y cuando algo nos ronda......, cuidadín; es que no paramos. Así que con tan tortuosa idea nos fuimos a intentar dormir mientras consultábamos con la almohada el planteamiento, para al día siguiente con más calma, posiblemente desechar tan loca ilusión cuando barajásemos detenidamente los inconvenientes que podríamos tener a la hora de plantear en serio la idea.
¿Inconvenientes? ¿qué inconvenientes?, nos dijimos con el desayuno en la mesa. El asunto a la vista de nuestras esposas que escuchaban sin oírnos no les pareció del todo serio, pero para nosotros el tema había empezado a tomar forma con el paso de las horas, pues ya no paramos durante toda la mañana de comentar posibilidades y hacer planes en este sentido. El virus estaba definitivamente inoculado.
Así quedo momentáneamente la cosa, pero ¿porqué no? “Pensat y Fet”. El mismo lunes ya estábamos sigilosamente contactando vía mail con nuestro proveedor habitual en Lleida sobre el material que, según nuestro criterio, precisaríamos y a colación, enviándole un primer boceto de la cúpula, columna de telescopio, etc., así como consultando sobre los detalles tanto técnicos como económicos del proyecto, detalles que precisábamos conocer para avivar o en su defecto, descartar definitivamente el asunto.


La cuestión era que el material de observación lo teníamos prácticamente todo, ya que podíamos colectivizar todo nuestro instrumental y dejar el mayor de los dos Meade como telescopio de observatorio. Por otra parte, el emplazamiento no podía ser otro más que la terraza de uso particular con la que contamos en la ciudad de residencia habitual, cuestión por la que los permisos vecinales no serían inconveniente al ser por lo tanto inexistentes. Quedaba pues por determinar posibilidades en cuanto permisos oficiales y sobre todo, ver quien nos podría construir una cúpula de acuerdo con nuestras necesidades y claro está, lo más complicado del asunto llegado el momento sería la obtención del beneplácito de nuestras esposas a que iniciásemos tan para nosotros, extraordinaria aventura, cuestión que decidimos plantearles más adelante cuando dispusiésemos de datos “con peso específico” sobre el que basar nuestro proyecto, por lo que decidimos seguir estudiando sin prisas pero sin pausas todos los detalles concernientes a nuestra idea inicial.
Un par de semanas más tarde ya disponíamos de datos suficientes como para que nuestra ilusión se hubiese multiplicado por cien, así solo quedaba estudiar todos los datos con rigor y mayor detenimiento y plantear abiertamente el proyecto a nuestras esposas, pero ahí quedó la cosa. Circunstancias personales del momento nos hicieron aparcar momentáneamente el asunto, pero la llama seguía viva.
Y el tiempo pasó. Entrados ya en el nuevo milenio, una tarde otoñal a mediados de octubre y tras un largo y plácido paseo al atardecer por los montes de Aras, dejamos caer como quien no dice la cosa la idea que habíamos estado alimentando durante meses. El momento había llegado.
Durante este tiempo, habíamos estado recopilando más información sobre la posibilidad real de llevar a cabo en un futuro no muy lejano nuestra idea inicial de construir un observatorio y así lo planteamos a las parientas.
Aquella noche la cena y la acostumbrada tertulia posterior fue un monólogo. La trama, convincentemente maquinada por ambos fue expuesta con todo lujo de detalles como no podía ser de otra forma, tumbando cualquier atisbo de duda o problema que osaran plantearnos. La ilusión que destilaba nuestra charla fue más que suficiente para que como es habitual, nos consintieran llevar a cabo nuestra empresa siempre y cuando todo estuviese en orden y las posibilidades técnicas de su construcción fuesen factibles sin riesgo alguno.
A tenor de los comentarios de nuestras esposas, el asunto no les venía muy de nuevo, cuestión que no era de extrañar pues tal vez sin ser deliberadamente conscientes, (¿o tal vez si?) posiblemente lo habríamos comentado en más de un centenar de ocasiones, y como nos conocen bien, saben que cuando hablamos mucho de algo la cosa tarde o temprano termina por complicarse.
Así pues, con vía libre de actuación por parte de “las muchachas” solo quedaba ponerse en serio manos a la obra (nunca mejor dicho).
Había que contactar rápidamente con un profesional del ladrillo que diese su visto bueno a la obra “in situ” una vez estudiada la misma y detalladas sus características.
Mientras tanto y en muy pocos días, ya teníamos dibujados los planos definitivos del recinto de acuerdo con la cúpula de fibra de vidrio ofertada por el catalán, por lo que pusimos simbólicamente la primera piedra dibujando con tiza en el suelo de la terraza, un circulo con las dimensiones del recinto, línea que no hizo más que avivar nuestras ansias por construir el edificio, era el 21 de octubre de 2001, había pasado apenas un año desde nuestro primer comentario.
Tan solo un mes después de aquella conversación hacíamos entrega al que iba a ser constructor de la obra civil, de los planos del proyecto para su inicio, dada la opinión de viabilidad de este de poder llevarlo a cabo revisado el que iba a ser su emplazamiento.
De aquí en adelante todo fue un visto y no visto; la compra de materiales de construcción y su traslado a la terraza fue cosa de días. Todo estaba apunto a falta de que el constructor tuviese un hueco para empezar con la obra.
Al mismo tiempo, el otro constructor, el de la cúpula, ya había sido convenientemente contratado para materializar el domo de fibra de vidrio de 2,50 metros que habíamos decidido colocar y a su vez, preparar su transporte desde la fábrica de Lleida hasta Manises, cuestión que también había que tramar convenientemente para evitar errores. Mails y más mails fueron necesarios para coordinar el tema y resolver la multitud de dudas y preguntas que iban surgiendo a medida que la obra avanzaba. El 14 de noviembre llegaban los elementos metálicos de sujeción y entre ellos las piezas de mayor importancia, los anclajes con rodamientos por donde se desplazaría la cúpula era cuestión de capital relevancia, ya que un error en su colocación en los minipilares del recinto podría resultar fatal.



El 19 de noviembre se iniciaba la obra y tan solo dos días más tarde se colocaban los citados anclajes. El asunto no era baladí, el margen de error estimado una vez fijados al hormigón no podía ser mayor de ± 15mm a lo largo del recorrido perimetral del anillo de sujeción del domo que estaba fabricándose ex profeso. Debemos reconocer que este detalle en particular nos iba a quitar el sueño durante algunos días hasta que pudiésemos comprobar tras el secado de la obra, la exactitud requerida y sobre la que tanto habíamos insistido al constructor.





Tras un desesperante parón debido a las lluvias que nos azotaron durante dos dias, la obra quedó definitivamente terminada en la tarde del día 3 de diciembre. Ahora solamente cabía esperar su completo secado a fin de proceder a la colocación del perfil en “U” circular en torno a los famosos rodamientos de giro. Llegado el trágico momento, nos dispusimos a colocar el pesado anillo en su lugar y …. ¡EUREKA!, nuestros desvelos en este sentido habían resultado finalmente fructuosos y el mecanismo encajó a la perfección alrededor de los rodamientos guía, permitiendo un giro perfecto incluso mucho más ajustado del que habríamos podido imaginar.




Ahora solamente quedaba por terminar la instalación eléctrica, y fijar la pesada columna central de sujeción del telescopio a la par que el pintado interior y exterior del recinto. A partir de ese momento solamente quedaba esperar hasta que la cúpula estuviese en disposición de ser transportada a Valencia desde su lugar de fabricación en tierras catalanas.Pero como en todo proyecto los retrasos por causas ajenas son previsibles y en nuestro caso no iba a ser menos.
El fabricante de la cúpula nos informaba que su fabricación iba a sufrir un retraso debido a las bajísimas temperaturas que se estaban dando el Lleida, por lo que debido a esta circunstancia su fabricación y posterior secado no era posible. El tema estaba en marcha pero no podíamos tener una fecha exacta para su finalización, cabía esperar pacientemente.
Entre estas y aquellas, nuestro problema en aquel momento se limitaba a que teníamos construida en la terraza una estructura a modo de piscina circular “sin techo” y si le daba por llover nuestros problemas aumentarían y como no….. , le dío por llover, (siempre Murphi) llovió y llovió, cuestión por la que debíamos drenar continuamente el recinto, ya que el escalón de la puerta impedía la salida natural del agua a ras de observatorio.

En fin, la primavera ya estaba al acecho cuando nos llegó la noticia vía mail de que el 15 de marzo nos llegaba por fin la cúpula. Y así fue. Un enorme vehículo descargaba aquella mañana por secciones en nuestro garaje las diversas piezas que montadas debían formar el blanco domo, cuestión que ya sabíamos iba a suponer nuevos problemas debido no a su peso, sino a sus incómodas dimensiones volumétricas y su posterior traslado a doce metros de altura hasta la terraza.

Como es lógico, fue necesaria la contratación de una grúa de considerable envergadura que fuese capaz de elevar las piezas hasta la terraza, cuestión que fue posible algunos días más tarde de la llegada del material, en concreto el día 4 de abril. Aquella mañana la suerte estaba con nosotros y la grúa se presentó con puntualidad meridiana, digo suerte porque aprovechando la obra colindante con nuestro edificio, pudimos cortar "por el morro" el tráfico durante el tiempo que fuese necesario y trabajar con tranquilidad.



Así pues, un vez que todas las piezas que conformaban el domo estuvieron en la terraza, solo había que realizar el montaje de las cinco piezas que lo formaban, por lo que tan solo dos días después, el sábado 6 de abril, esperábamos a primera hora a su constructor, el amigo Javier, para echarle una mano en el montaje y los posteriores ajustes.Según lo previsto, la cúpula quedaba definitivamente colocada esa misma mañana sobre las 13h. sin ninguna complicación a destacar.
Por fin ya podíamos ver el recinto de color blanco inmaculado, planta circular y techo semiesférico completamente terminado exteriormente, alzándose majestuoso ante nuestra mirada.




La satisfacción que sentimos en aquel momento es difícil de narrar, lo resumiremos contando que lo celebramos brindando con un par de buenas cervezas como en las grandes ocasiones, esta vez ya "a pie de observatorio", ¡¡ que bien sonaba aquello !!.

Llegados ya a este punto, solo faltaba el montaje interior, es decir, colocar la columna del telescopio, montar los sistemas técnicos de control, instalar el mobiliario y material de observación, y como no, colgar “la estrella” del observatorio que es nuestro Meade de 10”, cuestión que realizamos en tan solo unos días como no podía ser de otra forma.
La tarde-noche del día 21 de abril de 2002, dábamos el último apretón de tuerca al tema dejando completamente terminado el montaje, por lo que llegados a este punto había llegado el otro gran momento, así que nos dispusimos a deslizar las compuertas, girar la cúpula hacia el objetivo y conectar los interruptores. En el interior de la cúpula el sonido de nuestras voces, un tanto nerviosas, reverberaban de un modo extraño, el aroma característico de la fibra de vidrio flotaba en el ambiente, nos quedamos en silencio, solo quedaba pulsar el “GO TO” , los corazones a cien.... ¡ que emoción !.
El movimiento suave del telescopio en busca de su “primera luz” fue algo que difícilmente olvidaremos; nuevamente la sensación del momento fue inenarrable, casi mágica; segundos más tarde un “bip” anunciaba que la estrella elegida estaba en foco, o casi, quedaba como es lógico el ajuste fino, pero su luz allí estaba, los ajustes precisos serán para mañana, hoy como un par de niños con zapatos nuevos, tocaba disfrutar y mover el robotico instrumento de un lado a otro en busca de objetos sin más.
Aquellos instantes irrepetibles quedarán para siempre en nuestras mentes como colofón a mil preguntas, mil anhelos, mil sueños que la perseverancia, el esfuerzo y el trabajo continuado y bien hecho siempre termina por dar sus frutos.
Día tras día fuimos realizando minicuosos ajustes de posición, por lo que la noche del 24 el telescopio quedaba totalmente operativo al 100% , fecha en la que realmente pudimos dar por concluido definitivamente nuestro proyecto.
Habían transcurrido 578 dias, o lo que es lo mismo, 1 año, 7 meses y un día desde aquella noche del 23 de septiembre del año 2000 en la que surgió la chispa, la idea, el sueño; en aquel instante nuestro anhelo se había cumplido, ahora quedaba mucho trabajo por delante para satisfacer nuestras ansias de observación, nuestros deseos de ir más allá, de comprender, de investigar, pero todo esto será motivo de otro relato.


La inauguración

Todo pues apunto, el flamante Observatorio Manises había visto su primera luz días atrás, así la ocasión era digna de ser celebrada con nuestras familias que habían sufrido en silencio nuestras neuras sobre aquel proyecto, y como no, de nuestros amigos más allegados por aquel entonces, como eran los miembros del G.E.O.D.A. y sus respectivas esposas.

El miércoles 1 de Mayo de 2002 fue el elegido para la inauguración oficial del observatorio y su como no podía ser de otra forma, organizamos un boato por todo lo alto en el que no faltó de nada. La invitación oficial al acto no tardó en llegar a los elegidos vía mail, a fin de asegurar plaza.

Una vez presentes todos los invitados, realizamos en el garaje un pase de diapositivas relacionadas con la actividad del grupo por aquel entonces, así como algunas otras fotos entrañables tanto de los presentes como de la marcha de la construcción del observatorio durante estos últimos meses. Las bromas y las risas acompañadas de unas buenas cervezas de bienvenida no se hicieron esperar.
A su término solo quedaba subir a la terraza, “cortar la cinta” y mostrar a nuestros amigos lo que por fin ya era un hecho, nuestro flamante Observatorio.
Como era de esperar, todo fueron alabanzas sobre su llamativo aspecto y por lo bien que había quedado tanto interior como exteriormente, por lo que como había sitio para todos, entramos en el interior del recinto las ocho personas que celebrábamos el evento aquella tarde. Tras la perfecta puesta en marcha del mecanismo los primeros ¡¡¡ Ohhh !!! no se hicieron de esperar al ver como giraba el domo y la sensación de movimiento y/o mareo que parece producir cuando miramos el techo semiesférico, sobre todo a las personas que no están acostumbradas a esta sensación de movimiento. Acto seguido y tras las explicaciones pertinentes de su funcionamiento, pusimos en el ocular cada uno de los cuatro planetas que estaban sobre el horizonte aquella tarde ya cercana al crepúsculo a modo demostrativo, todo fue como una seda como era de esperar, así que con el buen sabor de boca del estreno y la emoción del momento compartido, dimos buena cuenta del menú que teníamos preparado bajo el cobertizo de la terraza para a todos nuestros amigos que compartían con nosotros aquella tarde la culminación de un proyecto. Entre risas y bromas sobre el futuro del grupo y las muchas cosas que ahora podríamos hacer sin movernos de casa transcurrió la velada que como no, acabó con un buen cava y un brindis en pro de las muchas ilusiones y espectativas que el primero de los observatorios del grupo a buen seguro iba a proporcionarnos.
Nuevos retos asomaban ya por el horizonte, cuestiones que posiblemente iban a cambiar nuestra forma de observar el cielo, pero esta cuestión será motivo para otra historia que os contaremos más adelante.





















viernes, 10 de agosto de 2001

Una ventana al Cosmos
Desde su aparición sobre la faz de este planeta, el hombre ha contemplado con asombro y admiración el cielo estrellado. Esta contemplación le ha provocado no solamente un inefable placer estético, sino también, una fuerte sensación de misterio y curiosidad que ha estimulado durante miles de años su pensamiento, convirtiéndose en una fuente inagotable de motivación para la creación artística y literaria, así como de conocimiento científico sobre el Cosmos y sobre su relación con él.

Sin embargo, en la actualidad y debido a la gran cantidad de luz que emana de nuestras ciudades, el ser humano se está viendo privado de ese fabuloso espectáculo, pues se le oculta una parte preciosa de la naturaleza y en definitiva de su patrimonio cultural.

El Grupo de Estudio, Observación y Divulgación de la Astronomía, G.E.O.D.A. – Valencia, mediante esta propuesta, abrió durante unos años, “una ventana al Cosmos”  con la intención de suscitar nuevamente ese interés natural que todos sentimos hacia la contemplación y conocimiento de las maravillas del firmamento, acercándolas a todas las personas que como nosotros, sienten por ellas una curiosidad innata.

Mediante  charlas y observaciones públicas, acercamos al público durante un largo período, ese cielo fantástico que hoy, y desde el Observatorio Manises J98 seguimos observando, estudiando y que deseamos como siempre, compartir, con la intención última de recordar que es posible seguir deleitándose con el magnífico espectáculo celeste.
Las charlas siempre han tenido como objetivo principal, mostrar al público un retazo panorámico de todos los objetos que constituyen el Universo de modo que los espectadores puedan adquirir una visión realista del Cosmos y del lugar que ocupamos en él.   

Podemos presentar el contenido de las charlas a través de distintos medios audiovisuales, desde la más que clásica, entrañable proyección de diapositivas hasta la más moderna presentación multimedia.  El contenido de las charlas ha sido cuidadosamente seleccionado y estructurado para que resulten lo más didácticas, atractivas y amenas posible, de modo que no es necesario poseer ningún conocimiento previo de astronomía. Existe la posibilidad de adaptarla a la duración deseada por la entidad contratante, en función del tipo de público, disponibilidad de tiempo y/o local. La duración mínima recomendada es de una hora y la máxima es de tres horas. Cientos de imágenes, gráficos, vídeos y músicas ambientales pueden acompañar a un montaje que además de instructivo es un auténtico regalo para los sentidos.

Sabedores de la importancia que tiene acercar el Cosmos en vivo al gran público, seguimos ofreciendo la posibilidad de contemplar en directo y a través de diversos instrumentos, tanto ópticos como electrónicos, los más diversos objetos celestes, tales como el Sol con sus extraordinarias manchas; la Luna con su abrupta y castigada superficie; los planetas, especialmente Marte, Júpiter y Saturno; así como espectaculares estrellas dobles,  con sus bellos contrastes de color.  Bajo cielos de gran calidad, también se ofrece la observación de objetos débiles, el denominado "cielo profundo", con sus fabulosos cúmulos estelares, nebulosas y galaxias.

Disponemos de una batería de diversos instrumentos (prismáticos, telescopio refractor y telescopio Smith Cassegrain, cámaras CCD de vídeo para mostrar imágenes en televisión, etc.) exclusivamente dedicados a la realización de observaciones públicas solicitadas por las entidades, organizaciones o grupos que lo deseen.  La única condición absolutamente necesaria para su realización es que el cielo esté despejado.  Además, en el caso de las observaciones públicas nocturnas, deben organizarse en lugares donde exista luz eléctrica y a ser posible, puedan oscurecerse en el momento de la actividad, apagando todas las fuentes de iluminación cercanas.  Una vez instalados los instrumentos, el público asistente es adecuadamente organizado  para acceder a los mismos, siendo finalmente la observación guiada y explicada a pie de telescopio.  Existe la posibilidad de instalar varios telescopios, según la cantidad de personas inscritas previamente al conjunto de la actividad.