viernes, 17 de mayo de 2024

Historia de una avería

Pues como todo en la vida, tenía que llegar.  Después de habernos servido fielmente durante más de  20 años sin rechistar ni un poquito, al final un buen día (o mejor deberíamos decir, un mal día) de enero de 2023 y al poner el telescopio en marcha… ZAS, el amperímetro parpadeaba levemente y después nada, se apagaba, por lo que empezamos a analizar el porqué en busca de alguna solución simple a fin de encontrar la razón por la que no llegaba corriente a la placa de control. Será el fusible, será la pila, serán los conectores, los cables…, tester en mano por aquí y por allá para ver si se trataba de algo sencillo de solucionar pero nada, todo parecía estar en orden desde la placa de control hacia fuera, cuestión que nos hizo sospechar que íbamos a precisar “si o si” de nuestro técnico electrónico de cabecera, el cual entre otras muchas cosas es especialista en telescopios. Esa misma noche le enviamos un email con los detalles de lo sucedido y la posible avería, a fin de que pudiese evaluarla y ver si el asunto tenía solución. El técnico (Toni Jové por más señas, que más que un profesional es  “ un crack” de  la electrónica de telescopios entre otras muchas disciplinas, y que ya en alguna ocasión nos había reparado una placa de control del Meade 8” ), pensó que podría tratarse de los mismos y nefastos condensadores de tantalio que tras unos años desde su fabricación, suelen dar este tipo de problemas.

Entre estas y aquellas, el PC del observatorio también pasó a mejor vida, pero pensamos que a esto ya le buscaríamos solución más adelante, lo primero era lo primero. Así pues y tras las primeras impresiones, le enviamos la placa por mensajería la cual y  tras el cambio de los citados condensadores de tantalio quedó como nueva, por lo que todo volvía a funcionar de maravilla, pero pasados unos meses se nos vino encima otra avería “gooorda” que ni por asomo esperábamos.


El motor del movimiento  δ  hacía un ruido  de “clac-clac-clac” muy raro y preocupante y no se movía correctamente al desplazarse, por lo que no cabía otra que someter el problema de nuevo a  consulta.  Otra vez precisábamos de la sabiduría de Toni a fin de solucionar este nuevo contratiempo. Correos y más correos con fotos y vídeos de la avería consultando dudas, descartando en la distancia todas las cuestiones que Toni nos hacía llegar a vuelta de correo y whatsapp´s  que nos llevaron a pensar a finales de noviembre que la avería estaba en el motor o en los engranajes reductores, por lo que procedimos a desmontar el motor de la DEC y remitírselo vía Seur a Toni para que lo revisara concienzudamente en su taller. 

Tras una primera revisión, ajuste y engrase, vuelta del motor a Valencia y de nuevo montaje en su lugar.  Probamos de nuevo y la cosa había cambiado muy poco, por lo que pensamos que tal vez el fallo pudiera deberse a un mal funcionamiento del handbox, por lo que decidimos cambiarlo por el del 8” que es igualito. Tras el cambio encendemos el sistema y pafff, horror…handbox con un fuerte olor a quemado. Apagamos todo y tras nueva consulta urgente de lo sucedido, se decide enviarle todo el conjunto a Toni, los dos handbox, el motor, la fuente de alimentación y la placa, para que vea que ha podido pasar y de que soluciones disponemos.






Una vez las piezas en taller, se llega a la conclusión de que la avería del handbox ha sido casual, han estallado los tantalios y lo peor, han quemado parte de la pista conductora del teclado, por lo que habrá que estudiar soluciones específicas para el handbox quemado y por otra parte seguir estudiando el problema principal del mal funcionamiento del motor.

A partir de aquí,  muchísimos whatsapps intercambiando propuestas de soluciones varias. Por una parte la confección de una nueva carcasa para el teclado mediante impresión 3D , botonera y conectores internos, a fin de poder solucionar el problema electrónico del teclado. Primer problema resuelto.


La solución al segundo problema fue más compleja. Pasadas ya las fiestas navideñas, a mediados de enero del nuevo año y ya estudiados los pros y los contras de las soluciones posibles, decidimos finalmente, desmontar “toda la electrónica” y los dos motores para su análisis completo en el laboratorio de Toni. Pruebas y más pruebas de nuestro técnico y cuando todo le parecía funcionar sobre la mesa (la suya), paquete de material de vuelta a Valencia para su nuevo encaje en el telescopio. Lo montamos todo cuidadosamente de nuevo, encendemos el telescopio y a priori y tras la inicial señal de normalidad del amperímetro, parece que va a funcionar, pero nuestro gozo en un pozo; aunque nos parecía increíble, la pantalla del handbox se quedaba estancada mostrando únicamente la secuencia de inicio “Meade”, y de ahí no pasaba, la avería parecía continuar aunque con nuevas características, algo más fallaba en la electrónica del sistema que habría que encontrar. 
Handbox

Por lo tanto, nueva consulta y decenas de whatsapps con sus  preguntas y   respuestas tratando de localizar el error, pero nada, finalmente decidimos volver a desmontarlo todo y enviar de nuevo toda la electrónica, los dos motores, la fuente de  alimentación, el handbox…, vamos, todo el telescopio pero "sin   el telescopio” en busca de la nueva avería y sus   posibles  soluciones.

Días más tarde, las noticias que recibimos son nefastas, algo “irresoluble” falla en la placa madre y esto no tiene solución posible, por lo que se nos propone realizar un cambio drástico de sistema, es decir, un “plan renove” a lo bestia que sustituya tanto la electrónica como los motores para que vuelva a funcionar de nuevo, no queda otra, por lo que decidimos tirar adelante con la propuesta y dejarlo todo en manos del técnico que domina a la perfección estos temas, aunque suponemos que no va a resultar fácil sobre todo por los problemas de ajuste que puedan surgir con el cambio de los nuevos motores paso a paso.

En definitiva y tras mucho pensar en la mejor forma de montar el nuevo sistema y evitar problemas futuros, se decide finalmente enviar toda la montura a Tárrega (tubo incluido) a nuestro técnico, para que pueda ajustar el montaje tanto  de la electrónica como los nuevos motores, ya que esto podría causarnos problemas de difícil solución en destino de no hacerlo de esta forma.

El 25/04/24 embalamos cuidadosamente al bicho en su maleta original de trasporte protegida a su vez por una caja gigante de cartón y Seur se lo lleva con destino a Tárrega, no sin dejarnos una notoria intranquilidad por tan inusual desplazamiento del telescopio por parte de terceros.

La supercaja llega a su destino sin mayores sobresaltos en menos de 24h  y afortunadamente  en perfecto estado, por lo que  tras unos días en los que Toni le da vueltas y más vueltas a las posibles soluciones para poder ajustar milimétricamente los nuevos motores en las carcasas originales, va encontrando una tras otra, las soluciones a los múltiples problemas a medida que le van surgiendo , primero con el ajuste del motor DEC donde no cabe ni un alfiler entre corona  y corona de poleas, después el  motor de AR, que aunque a priori parecía más sencillo al disponer de mayor espacio,  se tuvo que desmontar la base para poder trabajar con mayor holgura, y para finalizar, la electrónica, cuya placa controladora cabe como si se hubiese creado ad hoc para este telescopio, todo esto sin olvidar la creación de un nuevo panel frontal de control, en fin…, una locura de ajustes de precisión que solo ha sido posible por la magnífica destreza de Toni Jové que como un mago del encaje, ha sabido desplegar y conjugar toda su habilidad en las múltiples disciplinas que domina, y ha logrado un milagro de adaptación mecánico-electrónica en nuestro ya veterano telescopio Meade LX200 Classic devolviéndolo de nuevo a la vida. Afortunadamente las decisiones que hemos ido tomando durante este largo periodo han sido las correctas,  pues visto lo visto, de haber decidido montar las piezas en Valencia hubiera resultado del todo  imposible.  

Finalizado pues el proceso y tras las oportunas pruebas de funcionamiento en taller, solo restaba proceder al envío del telescopio a su lugar de origen,  a fin de poder a montarlo de nuevo en su recia columna y probarlo “insitu”, así que la mejor noticia fue la propuesta de nuestros amigos de hacer a su vez de transportistas y visitar de paso nuestro observatorio, propuesta  que aceptamos encantados ya que nos permitiría además, poder conocernos en persona tras los centenares de mensajes intercambiados durante estos últimos meses.

Coordinadas agendas, el  lunes 13 de mayo fue el día elegido por ambas partes para que junto con el telescopio, tuviésemos el honor de recibir la agradable visita tanto del autor del proyecto de reparación Toni Jové,  como la de un conocido colega y peso pesado de la Astronomía como es Joan Guarro, el cual se prestó acompañarle a fin de visitar nuestro observatorio y efectuar en conjunto las pruebas oportunas de funcionamiento tanto de hardware como de software una vez montado el telescopio en su columna,  aprovechando para intercambiar impresiones sobre nuestras inquietudes y afición común a lo largo de la mañana. 

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De izquierda a derecha::
 
Luis Lahuerta,  Toni Jové,  Joan Guarro y Salvador Lahuerta

                
Al término del trabajo, únicamente restaba celebrar el éxito del evento de la mejor manera que se puede hacer en nuestra “terreta”, es decir, con una suculenta paella valenciana que nos tenían preparada en un típico lugar de la zona a fin de que nuestros amigos pudieran disfrutar de la gastronomía típica valenciana, a la vez que descansar un poco y cargar pilas antes de emprender el viaje de regreso a Lléida. Tras la comida, una buena tertulia en armonía marcó el colofón a un día en el que todo salió perfecto.

Solamente resta decir que la larga espera de casi cinco meses entre unas cosas y otras ha valido la pena. El telescopio ha vuelto a ser el de siempre, solo que mucho más silencioso en sus movimientos y adaptado a los avances electrónicos de última generación, tanto en su  software como en su  hardware.

La paciencia, el tesón, el esfuerzo y el saber hacer siempre dan su fruto y si además nos ha servido para entablar nuevas amistades , qué más podemos pedir. 


Cielos claros.