sábado, 25 de octubre de 2014

Mancha Solar

A fecha de hoy, y ya muy cerca de su desaparición por el limbo W, la mancha solar más grande observada desde finales de 1990 ( ciclo solar 22) está a punto de decirnos adiós.

NOAA AR 12192 o más comúnmente conocida como  AR2192, con un tamaño que podría albergar a varios planetas de tamaño similar al terrestre,  nos ha deleitado durante casi diez días en su lento recorrido por la fotosfera solar,  al haber sido fácilmente visible incluso a ojo desnudo durante el ocaso del astro rey empleando obviamente, los medios habituales de seguridad que requiere obligatoriamente cualquier observación de esta tipología.

El presente ciclo solar nº 24 que comenzó a principios de 2008 y que parecía iba a resultar bastante tranquilo en cuanto a la actividad solar ser refiere,  va a pasar inevitablemente a la historia a raíz de la aparición y posterior desarrollo de esta sorprendente mancha (y tal vez tengamos nuevas sorpresas..), efeméride de la cual hemos querido dejar constancia en nuestra bitácora mediante unas sencillas pero evidentes  instantáneas (foto 1 y 2), obtenidas desde nuestro Observatorio Manises J98, utilizando para ello una pequeña cámara Nikon coolpix 4500 adosada a un ocular Williams Optics, que junto con un flip mirror  y un reductor de focal 3.3 nos ha permitido obtener por una parte,  una imagen completa de la superficie solar y por otra, una foto en detalle a través de nuestro SC-10”, dotado de un filtro de boca.

Foto 1. Fotosfera solar

Foto 2.  Mancha AR 2192

La última de las fotografías (3) es un ejemplo de la comentada visibilidad de la mancha, la cual podía apreciarse sin problemas en el ocaso solar a ojo desnudo.

Foto 3. Ocaso solar desde la ciudad

En este caso empleamos una cámara réflex Nikon D90 con un objetivo zoom 80-200 a su máxima focal, fotografía obtenida desde la ciudad en la puesta de sol del pasado día 26 de octubre de 2014..

jueves, 12 de diciembre de 2013

Santa Claus espera la Nochebuena

No siempre la astronomía consiste en observar y medir. A veces nos apetece crear y, por qué no, jugar, y como la fotografía es una de nuestras debilidades, hemos pensado en realizar una imagen con la que poder felicitar la navidad a todos los que se acerquen al blog.  Y pensamos en cómo relacionar fenómenos astronómicos del momento con la muy cercana celebración.
Después de mucho cavilar y de que nos fallase el ISON como estrella de Navidad, un Santa Claus muy trabajado y un sencillo árbol constituyeron el atrezo para el espartano escenario, magníficamente envuelto por el bello cielo azul de un atardecer cercano al solsticio de invierno y  coronado por el lucero de la tarde, el poderoso planeta Venus que ahora alcanza su máximo brillo anual, a modo de fulgurante astro navideño. La imagen resultante nos muestra a Santa Claus mirando la estrella a la espera de su ajetreada Nochebuena y de ahí el título de la entrada del blog.

 

El primer plano, obviamente constituido por Santa Claus y el árbol, se obtuvo mediante un cartón negro cuidadosamente recortado (Santa Claus) y un árbol de Navidad comercial. El fondo es un cielo muy hermoso en plena "hora azul ". La imagen se obtuvo el 12 de diciembre a las 17:20 h (TU), en Manises (Valencia- España - Europa) por medio de una cámara DSRL , 60 mm de focal, f 16 , 1/3 seg , ISO 400. El enfoque se realizó sobre Santa Claus, ubicado a 2 metros de la de la cámara. El cerrado diafragma (f16) permitió enfocar simultáneamente el primer plano y el fondo.

¡Feliz Navidad y Mejor 2014 para todos!

Salvador Lahuerta y Luis Lahuerta .

Miembros del Observatorio Manises (MPC J98).

martes, 26 de noviembre de 2013

El cometa ISON

Puesto que no solo de CCD´s y telescopios vive el hombre, en esta ocasión nos apetecía tratar de encontrar y si fuese posible, observar, el cometa ISON a ojo desnudo, por lo que nos propusimos intentar el poder localizarlo desde la zona urbana donde vivimos, pero desde ubicaciones diferentes, y empleando tan solo unos prismáticos para ello, aunque eso si, con la cámara preparada por si se nos brinda la posibilidad de sacar una buena postal.
La cuestión radicaba en observarlo a la par (a ser posible) y desde distintas posiciones dentro de un mismo casco urbano y con similar polución lumínica, lugares que serían por una parte la terraza donde vive mi hermano Luis y por otra, la mia, desde la ubicación habitual del observatorio, ambos escenarios igualmente inmersos en una zona lumínicamente contaminada pero con la salvedad de tener el horizonte E diferente en cuanto a la visibilidad de observación, por lo que la suerte iba a jugar un importante papel por diversos motivos. 
Mi hermano Luis no tuvo suerte los días que se dio el madrugón, unos por nubes, otros por nieblas y otros porque el cometa ya estaba demasiado bajo. A pesar de la bella estampa urbana del crepúsculo matutino del 25 de noviembre, presidida por la conjunción de Mercurio y Saturno separados por a penas un grado de arco, el cometa ya se escondía en la franja de cielo incendiada por el acechante astro rey. 


En cuanto a mí, finalmente acerté a la cuarta intentona, por lo que aunque fue breve, debo darme por satisfecho, por lo que ahí va como resultó la cosa finalmente. Como hemos comentado anteriormente, habían sido en mi caso ya tres los madrugones fallidos en los que las nubes se empecinaban en cubrir completamente el cielo y dar al traste con las ganas de ver al ISON, pero todo llega si uno es paciente, hay algo de suerte, y finalmente, no se pierde la esperanza hasta el último momento. Visto como quedó el cielo la noche anterior y la predicción meteorológica, “mañana habrá que intentarlo de nuevo…, aunque sea lunes” ; eso es lo que me dije a mi mismo la noche del domingo después de haber estado observando el cielo durante un par de horas tratando de darme ánimo, puesto que pensé que podría ser el último intento para poder localizarlo en condiciones, ya que el cometa se hunde cada vez más en el horizonte matutino y al estar tan bajo desde mi lugar de observación, la dificultad es máxima. 
Así pues y con los prismáticos de 11x80 preparados en su trípode la noche anterior para no perder ni tan solo un minuto, (será lunes y habrá que ir al trabajar..…) suena el despertador a eso de las 04:30 y me subo a la terraza minutos después, a ver que tal está el cielo. Como era de esperar, el ambiente es frio y el viento del oeste que sopla entre 5 y 7 Km/h ha dejado el cielo en buenas condiciones, y aunque sigue soplando moderadamente y la luna brilla pasado ya hace rato el meridiano con un generoso creciente, no molesta tanto como para arruinar la observación. Si más dilación, me dispongo a hacer una primera búsqueda (más por ganas que por otra cosa), la cual resulta infructuosa como era de esperar, pues ni tan siquiera Spica está aún sobre mi horizonte y por lo tanto, debo ser paciente, así que me dedico durante un rato a hacer astronomía “de la de antes”, es decir, a escudriñar placenteramente con los prismáticos la zona de Orión que brilla majestuoso a buena altura sobre el horizonte SW. Pasado un buen rato y con las retinas más habituadas a la oscuridad, la cosa promete, pues ya empiezo a ver como Spica empieza a asomarse por encima de los edificios que tengo situados al Este y por lo tanto, el cometa no debe andar lejos. Minutos después veo asomarse a Mercurio, lo cual me dice que el ISON debe estar más que a tiro y así es, ahí está, por fin…, unos grados al Sur de Spica. 
El cometa se divisa sin demasiada dificultad con los 11x80, pequeño en tamaño pero espectacular, con una tenue pero apreciable cola y una coma muy definida que en conjunto y a mi modo de ver, se asemeja bastante con la visión que ofrecía el Panstarrs hace tan solo unos meses. Vista su posición y la hora en la que me encuentro, descarto totalmente el intento de observación del cometa desde el telescopio del observatorio, la cual resultaría imposible debido a la baja posición de aquel con respecto a la posición de éste y además, sería perder el tiempo del que por otra parte no dispongo, así que me he dicho, a disfrutar con lo que tienes… La observación en buenas condiciones, no me es posible prolongarla durante mucho rato, ya que las luces del alba ( y la hora límite para mí ) amenazan implacables y restan oscuridad y tiempo a pasos agigantados, pero estos diez o quince minutos que he podido observarlo han valido realmente la pena. Ahora deberemos esperar para poder verlo nuevamente si es que el ISON es capaz de sobrevivir tras su acercamiento al Sol el próximo día 28, cuestión que posiblemente nos dará algo más de margen para poder observarlo con más calma al estar ya prácticamente inmersos en fechas navideñas, esta vez sobre el crepúsculo vespertino y con el aliciente de intentar capturarlo en alguna imagen que nos valga para recordar su primer y último paso por las cercanías de nuestro querido planeta Tierra, al menos mientras dure nuestra corta existencia. Y como hoy la cosa va de recuerdos, y aunque en estos tiempos que corren esto parezca una tontería, he realizado un parte de observación como los que antaño confeccionábamos, a fin de que si algún astrónomo novel lee estas líneas, sepa que no todo son cámaras CCD, informática y grandes telescopios; unos simples prismáticos, una hoja de papel, un difumino y un lápiz, pueden hacernos pasar ratos inolvidables cuyo recuerdo perdurará durante mucho tiempo. Lástima que mi hermano Luis que disponía de mejor horizonte, no haya podido hacerle “la foto” que hubiese cumplimentado el citado parte, pero en fin, esperemos que tengamos de nuevo la oportunidad para “cazarlo” en formato digital en fechas próximas. 

jueves, 28 de marzo de 2013

El cometa PANSTARRS

De vez en cuando, el cielo nos premia con alguna de sus espléndidas “perlas celestes” en forma de cometa. Porque, ¿de cuántos cometas observables a simple vista se puede disfrutar a lo largo de una vida? Según dicen las estadísticas, podríamos hablar de uno cada diez años, pero para que esta regla se cumpliese y en nuestra opinión, deberíamos disponer de cielos muy puros, por lo que en condiciones normales y para personas que como la mayoría nos movemos entre áreas urbanas y semiurbanas, probablemente hablamos de una frecuencia menor, más considerando que algunos cometas sólo se dejan ver desde uno de los hemisferios terrestres.
De hecho, entre nuestros recuerdos y hasta hace muy poco tan sólo figuraban los grandes cometas Hyakutake (C/1996 B2)  (1996) y Hale-Bopp (C/1995 O1) (1997), pues tanto el West (1976) como el Ikeya-Seki (1965) y posteriormente el esperado por todos, Cometa Halley (P1/Halley) en la primavera de 1986 , a pesar de su espectacularidad y de que incluso el segundo pudo ser observado en el cielo diurno, el de mayor fama de todos ellos, el afamado Halley,  decepcionó en cierta medida al público en general,  tal vez por su desmesurada repercusión en los medios, aún así  todos ellos  quedan ya demasiado difusos en nuestra memoria.
Han tenido que transcurrir muchos años para poder ver, no sin cierta dificultad, otro cometa que añadir a nuestra corta lista. En esta recién estrenada primavera, hemos podido contemplar el delicado PanStarrs, (C/2011 L4) que aunque muy efímero y esquivo, nos ha mostrado “casi” todo su  esplendor durante unos días desde nuestra posición en el hemisferio norte, eso sí, agazapado entre no pocas nubes, las luces del ocaso y a muy baja altura sobre nuestro horizonte.
En esta ocasión, nuestros vecinos del hemisferio austral han tenido mejor suerte y lo han podido disfrutar plácidamente, al haber estado situado a una mayor altura en los cielos del sur y además, con un mayor margen de tiempo, todo ello con el “bonus” de incluso haber podido enmarcar la imagen del PanStarrs junto con otro cometa de distinta factura como es el cometa Lemmon ( C/2012 S1 ). En fin, otra vez nos tocará a nosotros disfrutar del espectáculo…..
La observación del PanStarrs (C/2011 L4) por nuestra parte y desde nuestra latitud ha sido posible (cuando las condiciones atmosféricas así lo han permitido) incluso a ojo desnudo y no sin dificultad, como una estrella difusa de muy débil magnitud que puede recordar a la del planeta Mercurio y que perseguía raudo y veloz al astro rey tras el ocaso durante un corto espacio de tiempo al filo del crepúsculo civil.
Mucho mejor ha sido su observación con unos simples prismáticos de 11x80 a través de los cuales se podía apreciar y definir con facilidad, tanto la cola en forma de pequeño abanico como el pequeño y compacto núcleo del cometa. Lástima que no hayamos podido observarlo a través de nuestro telescopio por encontrarse éste en una posición demasiado alta en relación con el cometa y por tanto, fuera del límite observacional de nuestro Observatorio Manises J98.
Aun así, hemos hecho lo posible por obtener alguna que otra muestra para el recuerdo en forma de imagen a través de las cámaras digitales de las que disponemos, las cuales corroboran la dificultad posicional en altura sumada a la nada despreciable polución lumínica para los observadores urbanos (Fotos 1 izq. y 2 der.: Nikon D200 - f5.6- 20s - 24mm - ISO100 / f5.6- 10 s - 170 mm -ISO100), lo cual nos ha obligado a desplazarnos a zonas menos contaminadas y esperar el momento para poder capturarlo en otra una imagen, ésta vez de más bella factura (Foto 3: Nikon D90 - f5.6 - 4 s - 158 mm - ISO800), aunque hay que reconocer que la focal empleada en la fotografía mejoraba sensiblemente lo perceptible a ojo desnudo.  



  
Valgan pues estas imágenes como testimonio observacional de tan efímero pero a su vez, tan esplendido cometa, el cual ha contribuido a que se mantenga esa media decenal de la que hablábamos al principio y ha venido a refrescar nuestra memoria, llevándonos a recordar aquellas "perlas" cometarias que fueron el Hyakutake y el Hale-Boop , auténticos tesoros observacionales de los que en su momento rendimos buena cuenta al haberlos podido contemplar en todo su esplendor y en las mejores condiciones posibles.



martes, 1 de mayo de 2012

X Aniversario del Observatorio Manises

Nuestro observatorio cumple hoy diez años.
El primero de mayo de 2002, tras ver realizado el ilusionante proyecto de diseño, obra civil, montaje y primeros ajustes, disfrutábamos de una entrañable velada en compañía de los amigos y compañeros del entonces flamante GEODA, grupo en cuyo seno transcurrieron los primeros años de frenética actividad del observatorio.
Para siempre quedará grabada en nuestra memoria aquella deliciosa sesión de observación en la que pudimos disfrutar juntos de un precioso crepúsculo vespertino seguido de unas estupendas vistas telescópicas de la gloriosa conjunción planetaria que Urania nos regalara para la ocasión: Mercurio, Venus, Saturno y Marte en no más de doce grados de cielo, seguidos por un siempre espectacular Júpiter con su cohorte de satélites. Inolvidable.
No había transcurrido un par de meses y ya obtuvimos el primer código MPC alfanumérico que se otorgaba a un observatorio astronómico español, el J98. Continuaba el frenesí que se aderezaba con publicaciones y asistencias a reuniones científicas, en repetidas ocasiones como ponentes.
La astrometría y fotometría de cometas, así como la medición de estrellas dobles, han constituido nuestro trabajo de base a lo largo de esta década. La exigencia técnica de estas tareas ha permitido mantener nuestras habilidades e instrumental bien acerados. Las colaboraciones con las prestigiosas listas Cometas_Obs y Observadores_Cometas (y claro está, el MPC), entre las que destacaríamos la correspondiente a la misión Deep Impact y el cometa Tempel 1 (9P), han sido con diferencia, a pesar de su relativa escasez en comparación con las de otros activos observadores, a las que más atención hemos dedicado. Nuestro limitado equipo y nuestro precario lugar de observación junto a Valencia y a su aeropuerto internacional y las dificultades que ello entraña, entorpecen realmente la labor, convirtiéndola en ocasiones en un dulce suplicio.
En cuanto a las estrellas dobles, numerosas han sido nuestras colaboraciones con LIADA y los grandes Francisco Rica y Rafael Benavides, este último embarcado ahora en el proyecto SEDA, en el cual hemos comenzado este mismo año una esperamos que fructífera actividad.
No obstante, a lo largo de estos diez años no hemos olvidado otros fenómenos celestes, todo hay que decirlo, algo más agradecidos que la medición de parámetros a partir de imágenes consistentes en puntitos de luz sobre un fondo de oscuro ruido.
Destacaríamos la oposición de Marte de 2003, el tránsito de Venus de 2004, el eclipse anular de Sol de 2005 o la más reciente desaparición de la SEB joviana de 2010, todos ellos eventos que han ido quedando registrados en este Blog.
Hoy hemos celebrado la efeméride con unas buenas birritas y una sesión de observación sin CCD de las que hacen afición. En Virgo, junto a Spica, hemos contemplado los siempre bellísimos anillos de Saturno y media docena de sus lunas danzando a su alrededor, así como su oscura mitad norte, a modo de un enorme casquete polar que recubre más de la mitad del hemisferio. Marte, en Leo junto a Regulus, a pesar de su relativamente pequeño tamaño al ocular, mostraba una importante fase al este y nos ha revelado asimismo con suficiente claridad una importante formación que por su tamaño y aspecto de inmediato hemos identificado como Syrtis Major. Finalmente, hemos dirigido nuestra mirada hacia Selene, que nos ha devuelto de inmediato el favor con un abrumador caudal de fotones que ha inundado nuestra retina, revelándonos hermosos detalles en Plato y en la región de Sinus Iridum. Breve pero intensa y apasionante sesión con la que hemos homenajeado a nuestro querido rincón astronómico en el día de su décimo cumpleaños.
La vida pasa, con su claros y oscuros, sus altos y bajos, sus alegrías y penas y todo ello queda reflejado, lo queramos o no, en el tiempo que dedicamos a nuestra querida afición. No obstante, podemos asegurar que todo lo astronómicamente vivido entre 2002 y 2012 ha constituido una experiencia maravillosa de aprendizaje y diversión y que cada actividad realizada ha compensado con creces los esfuerzos y desvelos necesarios.
Sería una inmensa alegría poder escribir una nueva entrada dentro de otros diez años comentando cuáles han sido los hitos que marquen nuestra actividad durante la siguiente década. Ojalá.

lunes, 2 de abril de 2012

Dobles en el Proyecto SEDA

La medición de parámetros de estrellas dobles ha sido uno de los objetivos de nuestro observatorio desde su fundación, hace casi diez años. En su momento, desarrollamos un método astrométrico-fotométrico sobre imágenes CCD que consistía en aplicar al estudio de las estrellas dobles las herramientas que entonces empleábamos para determinar la astrometría y fotometría de cometas, a saber el programa Astrometrica y el programa FOcAS de Julio Castellano, método que se publicó en la revista Astronomía.
En la actualidad y en este ámbito, el observatorio sigue activo participando en el interesante proyecto SEDA (Seguimiento de Estrellas Dobles Abandonadas). Como se puede apreciar en la imagen, algunas de las dobles propuestas en cada campaña son todo un reto, y no sólo por la escasez de estrellas de referencia para calibración, sino por lo cerrado de los pares, tal y como ocurre con este denominado STI887, localizado en la constelación de Lince.

La dificultad de la fotometría cometaria

En ocasiones y especialmente desde lugares lumínicamente contaminados (téngase en cuenta que nuestro observatorio está al lado de un aeropuerto internacional), resulta complicado trabajar en el seguimiento astrométrico y fotométrico de cometas. Y no lo es sólo por la debilidad habitual de muchos de ellos, sino porque además, las condiciones de obtención de las imágenes, en aras de la calidad (Cometas_Obs), son muy exigentes en cuanto al número de estrellas de calibración en el mismo campo se refiere.
En ocasiones, es necesario escorar el cometa en la imagen para que la condición anterior se cumpla, tal y como podemos observar en la imagen del C/2009 P1 (Garrad), tomada el pasado 11 de marzo. Para mayor dificultad, el cometa se hallaba en la constelación de Osa Mayor, a una muy alta declinación, complicada para un Schmidt-Cassegrain con montura de horquilla y CCD.
A pesar de ello, en este caso y tras varios intentos pudimos tomar las imágenes y realizar las medidas con las que colaborar con el MPC (astrometría) y con los grupos de observación Cometas_Obs y Observadores_cometas (astrometría y fotometría).
Tal y como indica el Dr. Kidger en el número de AstronomíA de marzo de 2012, tras varios meses de buena visibilidad, el periodo de observación del cometa ha llegado a su fin. En la imagen podemos observar la intensa condensación central del cometa que pone de manifiesto la potente actividad en su núcleo.