

Como no podía ser de otra forma y contando con que la previsión meteorológica para hoy era excelente, el lugar nos ofrece su primer premio, un crepúsculo perfecto con sus tonalidades de azules y rojos intensos sobre un horizonte oeste que dibuja un perfil perfecto y que promete una buena noche.
Al tiempo, toca disfrutar un rato con los 11x80, escudriñando al unísono con el telescopio y comparando imágenes. Es todo un espectáculo lo que podemos ver a través de tan sencillo instrumento y lo que sus grandes y luminosos objetivos pueden captar en un cielo tan oscuro y limpio.
Pasado el primer susto y con el café en mi mano temblorosa, llamo ya sin dilación al móvil de Luis con la esperanza de que lo oiga a la primera, pues la impaciencia empieza a ser palpable. Apenas un tono y Luis ya estaba al otro lado de la línea y como yo, también ¡despierto y consultando!.
Intercambiamos impresiones y barajamos la segunda opción prevista, o sea, el trasladarnos a Minglanilla buscando un cielo en mejores condiciones atmosféricas.
Consultamos las webs con las últimas imágenes de meteosat y visto lo visto y avalados por nuestra experiencia observacional, decidimos finalmente no movernos, ya que los datos parecen indicar a priori que va a despejar, aunque la duda que nos asalta y preocupa es si lo hará a tiempo. Acto seguido envío un mail a los compañeros del Observatorio Ribarroja comunicando nuestra decisión al respecto y siguiendo con el protocolo establecido. No hay respuesta, lo que supuestamente indica que opinan igual que nosotros, son las 07:10 de la mañana. La lógica indica que podríamos dormir al menos una horita pero en la práctica sabemos que es imposible, así que para que intentarlo………..
Así pues, seguimos con el plan de estar a pie de observatorio a las 09:00h y así sucede. Suena de nuevo mi móvil cuestión que indica que Luis está en la puerta puntual como un reloj suizo.
La cosa ha evolucionado bien y poco a poco las nubes han ido hundiéndose en el horizonte Este como si de un pozo sin fin se tratara. La mañana promete, tenemos una temperatura de 13.5ºC y un humedad relativa del 63% con el Sol ya intentando asomar por encima de nuestro horizonte de visión. Todavía quedan nubes pero a una hora y media del comienzo del eclipse ya tenemos claro que van a desaparecer.
Terminamos de preparar el equipo, baterías cargadas, memorias digitales y películas fotográficas apunto, dirigimos los telescopios en el momento que el Sol asoma para enfocar y dejarlos en seguimiento.
A medida que pasa el tiempo aumentan nuestras buenas vibraciones y todo apunta a que va a despejar por completo, el horizonte Oeste se muestra diáfano, cosa que es un claro exponente de que la meteorología hoy va a ser nuestra aliada.

Hasta la vuelta Tempel 1.


Poco a poco, el planeta ha ido cruzando de forma tangencial la esfera solar por su hemisferio Sur de Este a Oeste, la visión ha sido sencillamente espectacular, magnífica diría yo, resultando complicado despegar el ojo del ocular. Fotos y más fotos hasta la cercanía del segundo contacto, como decía, la visión a primer foco resultaba espectacular, pero el tiempo corria y había llegado el momento en el cual tocaba, como estaba previsto, desmontar raudos y veloces el material de observación, bajándolo nuevamente hasta el coche y de nuevo subirlo a la terraza donde está situado el observatorio, montarlo nuevamente y continuar con la labor iniciada horas antes, ahora mediante dos telescopios, a fin terminar de observar el tránsito hasta su término previsto a las 13:24:42 PM, en tiempo local.
Rápidamente efectuamos la operación de desmontaje............. y...
.....en menos de veinte minutos ya estábamos a pie de observatorio con el refractor nuevamente montado y pegados al ocular del hermano mayor en el interior del observatorio, en el cual ya estaba todo dispuesto desde la noche anterior en la que dejamos apunto los instrumentos de observación.
A partir de este momento contábamos con la ventaja añadida de una mejor instrumentación a la que se sumaba la propia en cuanto a que el disco solar ya había ganado la altura suficiente (> 30º) como para poder ser observado con comodidad desde nuestro observatorio, por lo que hemos podido seguir el evento hasta su finalización cercanas ya las 14:00, dejando fiel constancia en los datos cronometrados de los contactos, las imágenes y videos conseguidos con nuestra CCD acoplada al S/C 10” del observatorio y como no, las inolvidables imágenes que hemos podido cpatar “en directo” a través del ocular protegidos de la deslumbrante luz solar por el filtro de boca dispuesto como es lógico , delante de la correctora del tubo óptico del Meade.
La aventura ha dato su fruto y todo ha salido según lo planeado, doblemente observada mediante los telescopios de que disponemos y sin errores ni olvidos que lamentar. Hay que recordar que en este tipo de observaciones, el margen de error es muy pequeño y hay que prever con la suficiente antelación todo el material que vaya a ser empleado, repasando una y otra vez los pequeños detalles, cuestión que obliga a no pasar por alto nada por razones obvias.
| Ponencia en el Planetario de Castellón, el 4 de abril de 2004 |