Historia de una avería
Pues como todo en la vida, tenía que
llegar. Después de habernos servido
fielmente durante más de 20 años sin
rechistar ni un poquito, al final un buen día (o mejor deberíamos decir, un mal día) de enero de 2023 y al poner
el telescopio en marcha… ZAS, el
amperímetro parpadeaba levemente y después nada, se apagaba, por lo que
empezamos a analizar el porqué en busca de alguna solución simple a fin de
encontrar la razón por la que no llegaba corriente a la placa de control. Será el
fusible, será la pila, serán los conectores, los cables…, tester en mano por
aquí y por allá para ver si se trataba de algo sencillo de solucionar pero
nada, todo parecía estar en orden desde la placa de control hacia fuera,
cuestión que nos hizo sospechar que íbamos a precisar “si o si” de nuestro
técnico electrónico de cabecera, el cual entre otras muchas cosas es
especialista en telescopios. Esa misma noche le enviamos un email con los detalles
de lo sucedido y la posible avería, a fin de que pudiese evaluarla y ver si el
asunto tenía solución. El técnico (Toni Jové por más señas, que más que un profesional es “ un crack” de la electrónica de telescopios entre otras
muchas disciplinas, y que ya en alguna ocasión nos había reparado una placa de
control del Meade 8” ), pensó que podría tratarse de los mismos y nefastos
condensadores de tantalio que tras unos años desde su fabricación, suelen dar
este tipo de problemas.
Entre estas y aquellas, el PC del
observatorio también pasó a mejor vida, pero pensamos que a esto ya le buscaríamos
solución más adelante, lo primero era lo primero. Así pues y tras las primeras
impresiones, le enviamos la placa por mensajería la cual y tras el cambio de los citados condensadores de
tantalio quedó como nueva, por lo que todo volvía a funcionar de maravilla,
pero pasados unos meses se nos vino encima otra avería “gooorda” que ni por asomo
esperábamos.
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El motor del movimiento δ hacía un ruido de “clac-clac-clac” muy raro y preocupante y no
se movía correctamente al desplazarse, por lo que no cabía otra que someter el
problema de nuevo a consulta. Otra vez precisábamos de la sabiduría de Toni
a fin de solucionar este nuevo contratiempo. Correos y más correos con fotos y
vídeos de la avería consultando dudas, descartando en la distancia todas las
cuestiones que Toni nos hacía llegar a vuelta de correo y whatsapp´s que nos llevaron a pensar a finales de
noviembre que la avería estaba en el motor o en los engranajes reductores, por
lo que procedimos a desmontar el motor de la DEC y remitírselo vía Seur a Toni
para que lo revisara concienzudamente en su taller.
Tras una primera revisión, ajuste y
engrase, vuelta del motor a Valencia y de nuevo montaje en su lugar. Probamos de nuevo y la cosa había cambiado
muy poco, por lo que pensamos que tal vez el fallo pudiera deberse a un mal
funcionamiento del handbox, por lo que decidimos cambiarlo por el del 8” que es
igualito. Tras el cambio encendemos el sistema y pafff, horror…handbox con un fuerte olor a quemado. Apagamos todo y
tras nueva consulta urgente de lo sucedido, se decide enviarle todo el conjunto
a Toni, los dos handbox, el motor, la fuente de alimentación y la placa, para
que vea que ha podido pasar y de que soluciones disponemos.
Una vez las piezas en
taller, se llega a la conclusión de que la avería del handbox ha sido casual, han estallado los tantalios
y lo peor, han quemado parte de la pista conductora del teclado, por lo que
habrá que estudiar soluciones específicas para el handbox quemado y por otra
parte seguir estudiando el problema principal del mal funcionamiento del motor.
A partir de aquí, muchísimos whatsapps intercambiando
propuestas de soluciones varias. Por una parte la confección de una nueva carcasa
para el teclado mediante impresión 3D , botonera y conectores internos, a fin
de poder solucionar el problema electrónico del teclado. Primer problema
resuelto.

La solución al segundo
problema fue más compleja. Pasadas ya las fiestas navideñas, a mediados de
enero del nuevo año y ya estudiados los pros y los contras de las soluciones
posibles, decidimos finalmente, desmontar “toda la electrónica” y los dos
motores para su análisis completo en el laboratorio de Toni. Pruebas y más
pruebas de nuestro técnico y cuando todo le parecía funcionar sobre la mesa (la suya), paquete de material de vuelta
a Valencia para su nuevo encaje en el telescopio. Lo montamos todo cuidadosamente
de nuevo, encendemos el telescopio y a priori y tras la inicial señal de
normalidad del amperímetro, parece que va a funcionar, pero nuestro gozo en un
pozo; aunque nos parecía increíble, la
pantalla del handbox se quedaba estancada mostrando únicamente la secuencia de
inicio “Meade”, y de ahí no pasaba, la avería parecía continuar aunque con nuevas características, algo más fallaba en la electrónica del sistema que habría que encontrar.
Por lo tanto, nueva consulta y decenas de whatsapps con sus preguntas y respuestas tratando de localizar el error, pero nada, finalmente decidimos volver a desmontarlo todo
y enviar de nuevo toda la electrónica, los dos motores, la fuente de alimentación,
el handbox…, vamos, todo el telescopio pero "sin el telescopio” en busca de la nueva avería y sus posibles soluciones. Días más tarde, las noticias que recibimos
son nefastas, algo “irresoluble” falla en la placa madre y esto no tiene
solución posible, por lo que se nos propone realizar un cambio drástico de
sistema, es decir, un “plan renove” a lo bestia que sustituya tanto la
electrónica como los motores para que vuelva a funcionar de nuevo, no queda
otra, por lo que decidimos tirar adelante con la propuesta y dejarlo todo en
manos del técnico que domina a la perfección estos temas, aunque suponemos que
no va a resultar fácil sobre todo por los problemas de ajuste que puedan surgir
con el cambio de los nuevos motores paso a paso.
En definitiva y tras mucho pensar en la
mejor forma de montar el nuevo sistema y evitar problemas futuros, se decide
finalmente enviar toda la montura a Tárrega (tubo
incluido) a nuestro técnico, para que pueda ajustar el montaje tanto de la electrónica como los nuevos motores, ya
que esto podría causarnos problemas de difícil solución en destino de no
hacerlo de esta forma.
El 25/04/24
embalamos cuidadosamente al bicho en su maleta original de trasporte protegida
a su vez por una caja gigante de cartón y Seur se lo lleva con destino a
Tárrega, no sin dejarnos una notoria intranquilidad por tan inusual
desplazamiento del telescopio por parte de terceros.
La supercaja llega a su destino sin mayores
sobresaltos en menos de 24h y afortunadamente en perfecto estado, por lo que tras unos días en los que Toni le da vueltas
y más vueltas a las posibles soluciones para poder ajustar milimétricamente los
nuevos motores en las carcasas originales, va encontrando una tras otra, las
soluciones a los múltiples problemas a medida que le van surgiendo , primero
con el ajuste del motor DEC donde no cabe ni un alfiler entre corona y corona de poleas, después el motor de AR, que aunque a priori parecía más
sencillo al disponer de mayor espacio, se tuvo que desmontar la base para poder
trabajar con mayor holgura, y para finalizar, la electrónica, cuya placa controladora
cabe como si se hubiese creado ad hoc para este telescopio, todo esto sin
olvidar la creación de un nuevo panel frontal de control, en fin…, una locura
de ajustes de precisión que solo ha sido posible por la magnífica destreza de Toni Jové que como un mago del encaje,
ha sabido desplegar y conjugar toda su habilidad en las múltiples disciplinas
que domina, y ha logrado un milagro de adaptación mecánico-electrónica en
nuestro ya veterano telescopio Meade LX200 Classic devolviéndolo de nuevo a la
vida. Afortunadamente las decisiones que hemos ido tomando durante este largo
periodo han sido las correctas, pues
visto lo visto, de haber decidido montar las piezas en Valencia hubiera
resultado del todo imposible. Finalizado pues el proceso y tras las
oportunas pruebas de funcionamiento en taller, solo restaba proceder al envío
del telescopio a su lugar de origen, a
fin de poder a montarlo de nuevo en su recia columna y probarlo “insitu”, así
que la mejor noticia fue la propuesta de nuestros amigos de hacer a su vez de
transportistas y visitar de paso nuestro observatorio, propuesta que aceptamos encantados ya que nos
permitiría además, poder conocernos en persona tras los centenares de mensajes
intercambiados durante estos últimos meses.
Coordinadas agendas, el
lunes 13 de mayo fue el día elegido por
ambas partes para que junto con el telescopio, tuviésemos el honor de recibir
la agradable visita tanto del autor del proyecto de reparación Toni Jové, como la de un conocido colega y peso pesado de
la Astronomía como es Joan Guarro, el
cual se prestó acompañarle a fin de visitar nuestro observatorio y efectuar en
conjunto las pruebas oportunas de funcionamiento tanto de hardware como de
software una vez montado el telescopio en su columna, aprovechando para intercambiar impresiones
sobre nuestras inquietudes y afición común a lo largo de la mañana.
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De izquierda a derecha:: Luis Lahuerta, Toni Jové, Joan Guarro y Salvador Lahuerta
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Al término del trabajo, únicamente restaba
celebrar el éxito del evento de la mejor manera que se puede hacer en nuestra
“terreta”, es decir, con una suculenta paella valenciana que nos tenían
preparada en un típico lugar de la zona a fin de que nuestros amigos pudieran disfrutar
de la gastronomía típica valenciana, a la vez que descansar un poco y cargar
pilas antes de emprender el viaje de regreso a Lléida. Tras la comida, una
buena tertulia en armonía marcó el colofón a un día en el que todo salió
perfecto.
Solamente resta decir que la larga espera
de casi cinco meses entre unas cosas y otras ha valido la pena. El telescopio
ha vuelto a ser el de siempre, solo que mucho más silencioso en sus movimientos
y adaptado a los avances electrónicos de última generación, tanto en su software como en su hardware.
La paciencia, el tesón, el esfuerzo y el
saber hacer siempre dan su fruto y si además nos ha servido para entablar
nuevas amistades , qué más podemos pedir.
Cielos claros.